Zarzuela en clave belcantista – Entrevista a Santiago Ballerini

Tras su paso por la capital española interpretando el personaje de Guillermo del Moro/William Shakespeare en la obra El Sueño de una Noche de Verano de Joaquín Gaztambide, rescatada por el Teatro de la Zarzuela, hemos tenido la oportunidad de conversar con Santiago Ballerini. Al mismo tiempo que las funciones de la zarzuela se acercaban a su fin, la Canadian Opera Company de Toronto anunciaba su temporada 2019-2020, entre cuyos nombres destacaba el del tenor argentino, quien interpretará al Conde Almaviva en su producción de Il Barbiere de Siviglia de Rossini.

Sin lugar a dudas, las fuentes donizettianas de las que abrevó Gaztambide, habilitaron en Ballerini una de las mejores interpretaciones musicales de la velada, de cuidada técnica, y con el mismo tono firme y noble ya elogiado por público y crítica en otras ocasiones; en España, particularmente, en su paso por ABAO-OLBE, Bilbao, donde encarnó a Lindoro en L’Italiana in Algeri, de Rossini, junto a Marianna Pizzolato, y Don Pasquale, de Donizetti, junto a Jessica Pratt.

– Me gustaría comenzar por El Sueño de una Noche de Verano. Te escuché decir en la conferencia de prensa, y con razón luego de haber escuchado la ópera, que la música en sí es de corte belcantista, un territorio que te resulta, entiendo, “cómodo”. Ahora bien, siendo que es tu primera incursión en el Teatro de la Zarzuela (no sé si en el repertorio de zarzuela también), ¿cuáles crees que han sido las dificultades o desafíos para aprender este rol y qué supuso esta experiencia en lo personal?
– Esta es, en verdad, mi tercera zarzuela. He cantado Doña Francisquita antes, pero cuando uno no hace este repertorio todo el tiempo, cada vez que se regresa, hay que ingresar nuevamente en el código. Hay dos aspectos muy grandes de los que soy muy respetuoso y me gusta ir al detalle. Uno es que en la zarzuela hay textos hablados mientras que en el bel canto italiano, el repertorio que más hago, no existe este aspecto. He comprendido con la ayuda de Raúl Asenjo que la mejor manera de encarar un texto hablado en este género es sintiendo que uno continúa como si fuese un recitativo donizettiano. De esta manera el texto y el canto se suceden en la misma frecuencia. El segundo aspecto importante es que en la zarzuela podés cantar muy bien, pero si no actuás o no es una habilidad que poseas, se siente como que le falta una pata a la mesa. No obstante, hoy en día no se concibe siquiera la idea de un cantante de ópera que no sepa actuar. Por otra parte, verdaderamente, esta zarzuela no representaba un gran desafío vocal y ha sido una experiencia de lo más placentera en lo humano. He encontrado un teatro con identidad, con fuerza, creativo y con un grupo humano que pocas veces se encuentra, tanto desde la cabeza del teatro, con su director Daniel Blanco, hasta los técnicos: todos están pendientes de que te sientas cómodo y puedas concentrarte en el trabajo artístico.

Santiago Ballerini y Raquel Lojendio © Javier del Real

– Siguiendo con lo referido a los desafíos, y dado que has presentado papeles tan diversos en los últimos años, ¿cuál es el rol (o los roles) que más desafíos te ha(n) impuesto y por qué?
– Cada rol representa una dificultad diferente. El año pasado cante Il Pirata de Bellini [en la Opéra National de Bordeaux, con la soprano canadiense Joyce El-Khoury como Imogene], un rol muy demandante que preparé por más de un año. Cantar Ernesto [en Don Pasquale] es un desafío también, por su registro tan agudo. Pero para mí el gran desafío que reconozco en mi repertorio del bel canto, en cada rol que encaro, es encontrar en esas grandes líneas melódicas o coloraturas, la verdad del personaje. Quitarlo de esa caja de cristal y poder darle vida desde mi instrumento. La música está muerta en la partitura y cobra vida con cada uno de los intérpretes que encarna la música.
– ¿Cómo fue tu paso del piano al canto?¿En qué momento decidiste seguir el camino de la lírica?
– Fueron 9 años en el piano y 2 años intentando órgano tubular. Esto fue a los 25 años aproximadamente. Mi maestro de piano me escuchaba cantar las melodías cuando tocaba el piano y fue él que me dijo que probara también con algunas clases de canto. Y aquí estoy. Tengo la suerte de que el piano estuviese antes en mi vida, porque la musicalidad en el canto es un aspecto importantísimo. Encarar un rol y poder sentarme en el piano y estudiarlo y desmenuzarlo en privado con la partitura es algo que disfruto y me ayuda a buscar identidad en lo que hago. Uno de los mayores males en la ópera de hoy es que al estudiar un rol, hay muchas y muy buenas grabaciones en YouTube, por ejemplo. Al encarar un rol nuevo no escucho una grabación, me siento al piano y hago una búsqueda propia.
– Y en esa búsqueda seguramente te han asistido tus maestros. ¿Qué significa Sherrill Milnes en tu carrera?
– Sherrill representa en mi carrera dos grandes cosas, que son como pilares para mí. Primero, me ayudó a poder contactarme con un nuevo mercado, un mercado que no me conocía y que me diría todo lo bueno y malo que estaba haciendo. Cuando salís del lugar donde creciste, donde te tratan bien por ser local y vas a un nuevo mercado, te enfrentás a un espejo que tal vez no estabas tan acostumbrado. Esto también me empujó a irme a vivir a Nueva York, donde ahora resido. El segundo aspecto, y muy importante, es que Sherrill ha sido un enorme y grandísimo cantante, pero mas aún, ha sido un colega y un ser humano con un corazón enorme. De esto también se aprende: de ver a uno de los más grandes, con esa humildad y esa fuerza de trabajo admirable. Estoy tan agradecido por que él me haya tomado para enseñarme todo esto. Soy un bendecido.
– ¿Cuáles son los próximos proyectos que nos puedas compartir?
– Tengo la alegría de que este año voy a debutar con la National Symphony de Washington en el Kennedy Center bajo la batuta de Noseda, luego Barbiere en la Canadian Opera Company (COC) en Toronto, Cenerentola en la Atlanta Opera, Don Pasquale en el Teatro Colón y La fille du Régiment en la Ópera de Saratoga. Se viene un año maravilloso de proyectos y ya con algunas propuestas para 2020 y 2021.

Sitio Web de Santiago Ballerini