Resulta apropiado escribir sobre una de las obras cumbres del romanticismo lírico francés, basada a su vez en una obra literaria romántica alemana, como lo es Werther de Jules Massenet (en base a Goethe) en una mañana lluviosa.

Luego de haber presenciado la función de cierre de la reposición de la puesta que concibiera Benoît Jacquot para la Royal Opera House de Londres, fue posible comprender aquello que se hizo eco en varias de las críticas en la apertura en lo referente a que la suma de excelentes interpretaciones brindadas por el elenco aquí reunido no logró resolverse en la sinergia esperable. Un cast integrado por Juan Diego Flórez, Isabel Leonard y Jacques Imbrailo consistía en una premisa más que promisoria.

Sin lugar a dudas, una escenificación más bien general que logra dar en la nota apenas en las escenas finales, con interiores e iluminación más sugestivas, y una dirección actoral más bien vaga (salvo en el caso de Leonard, que la supera haciendo gala de una naturalidad en escena que es impactante por su candor y sencillez), sumado a una mayor cantidad de intervalos de los que podrían requerirse, la obra nunca gana momentum. Es verdad que la narrativa propia de la obra propone un accelerando a partir de la discusión final entre Werther y Charlotte, el intercambio de esta última con su marido Albert, el interludio orquestal hacia el final y el propio final, que no parece sugerirse anteriormente. Pero aún con una ajustada dirección musical por parte de Edward Gardner y una exuberante Orchestra of the Royal Opera House, la escena jamás ganó cohesión hasta el final mismo y a pesar de los méritos indudables de cada uno de los artistas que formaron parte de la propuesta.

Flórez y Leonard pertenecen a dos escuelas de actuación disímiles. Afectado en sus modos, de todas maneras, el Werther de Flórez se beneficia en lo actoral justamente de este aparente desentendimiento de lo que lo rodea. En lo musical, el Werther de Flórez goza de un fraseo elegante y apasionado como sólo alguien con su altísimo nivel técnico puede brindar. Leonard, por su parte, ilumina la escena en cada una de sus intervenciones, con el modo sincero en que transita la escena, excelente dicción y voz esmaltada; el Mi que da comienzo a su desahogo en Va! Laisse couler mes larmes, tiene que haber sido, sin duda, el sonido más bello de toda la noche, redondo, expertamente sull’aria  y de enorme proyección.

Imbrailo por su parte fue un muy buen Albert, tan elegante en su técnica como ambos protagonistas, acaso restringido por el propio carácter del personaje y las características de la escena. También fueron apropiadas las intervenciones de la Sophie de Heather Engebretson, de bello timbre y presencia enérgica, enfatizando el costado más infantil del personaje. Entre los demás personajes, cabe destacar la labor del bajo-barítono escocés-iraní Michael Mofidian, de vocalidad sonora y convincente actuación como Johann.

Werther - Royal Opera House
Alastair Miles (The Bailli), Pearse Cole, Emily Barton, Laurence Taylor, Victoria Nekhaenk, Paul Warren, Toby Yates (niños más jóvenes del Bailli), Michael Mofidian (Johann), Vincent Ordonneau (Schmidt), Heather Engebretson (Sophie), Juan Diego Flórez (Werther), Isabel Leonard (Charlotte), Byeongmin Gil (Brühlmann), Stephanie Wake-Edwards (Kätchen), Jacques Imbrailo (Albert). Dirección de orquesta: Edward Gardner. Dirección de escena: Benoît Jacquot. Director de la reposición: Andrew Sinclair. Diseño de escenografía: Charles Edwards. Diseño de vestuario: Christian Gasc. Diseño de luces: Charles Edwards. Orchestra of the Royal Opera House. Concert Master: Sergey Levitin.Funciones desde el 17 de septiembre hasta el 5 de octubre de 2019.
75%Nota Final