Dirigir Rossini es siempre un descubrimiento emocionante. Descubrir su uso del texto en relación a la música, el uso del ritmo como medio expresivo, la capacidad de gestionar el enorme Gran Pezzo Concertato a 14 Voci hasta llegar a dejar pegado al público a la silla. Por estos y por muchos otros factores, es necesario conocer bien la estética rossiniana, para conseguir ir más allá del signo escrito y revelar todas las características ocultas.

Por eso, dirigir Rossini es una experiencia que hace crecer enormemente a un director, precisamente por su capacidad de enfrentarnos a un mundo que tiene que ser necesariamente descodificado completamente.

Il viaggio a Reims es una partitura fascinante; es evidente el intento de Rossini de meterse dentro del lenguaje de la Grand Opéra, como se puede apreciar en la longitud de los números cerrados, en su complejidad, en el uso de las danzas y por una cierta audacia de algunos pasajes armónicos. Se trata de una partitura que requiere una gran exigencia vocal, ya que todas las partes cantadas son extremadamente difíciles, pero también y sobre todo, requiere una exigencia teatral a todos los niveles. Cada palabra necesita ser teatral, el ritmo del texto se convierte en un medio expresivo. No basta el “sonido”, sino que se necesita una idea dramatúrgica del canto.

He dirigido solo una vez Il viaggio a Reims para la inauguración de temporada en Dresde el año pasado y me he enamorado perdidamente de esta música.

Nuevamente, Rossini nos sorprende y nos regala otra obra maestra.

Nota del Equipo Editorial

Il Viaggio a Reims, dramma giocoso en un acto de Gioachino Rossini, con libretto de Luigi Balocchi, se presenta desde el 29 febrero al 14 marzo de 2020 en la sala principal de Les Arts de Valencia.

Pièce de circonstance, Rossini compone este Viaje como parte de la programación para el festival dedicado a la coronación del borbón Carlos X en 1825.

Un grupo de aristócratas europeos se reúne en Plombières previa salida a Reims, interpretando algunas de las piezas más creativas de Rossini que, a pesar de la honrosa grabación realizada con Claudio Abbado al frente de la Chamber Orchestra of Europe y un gran elenco en el año 1984 en Pesaro (Gasdia, Ricciarelli, Cuberli, Ramey, Dara, entre otros), sigue sin lograr merecida difusión, y con momentos musicales acaso más familiares para el público gracias a que Rossini les diera nueva vida en Le Comte Ory.

Con dirección escénica de Damiano Michieletto, escenografía de Paolo Fantin, vestuario de Carla Teti e iluminación de Alessandro Carlettise, se trata de una co-producción entre Dutch National Opera & Ballet con la Royal Danish Opera Copenhagen y la Opera Australia.

El elenco estará integrado por Mariangela Sicilia, Marina Viotti, Albina Shagimuratova, Ruth Iniesta, Ruzil Gatin, Sergey Romanovsky, Adrian Sâmpetrean, Misha Kiria, Fabio Capitanucci, César San Martín, Max Hochmuth, Joel Williams, Aida Gimeno, Francesca Cucuzza, Evgeniya Khomutova, Gonzalo Manglano y Omar Lara.