Oriunda de Sassari, en la isla de Cerdeña (Italia), la soprano Francesca Sassu acaba de finalizar con éxito las funciones de nada más ni nada menos que Norma, de Vincenzo Bellini, con la Fundación Baluarte en Pamplona. Con un color vocal concentrado, oscuro, que dota a sus caracterizaciones de cierta madurez sin perder frescura, la suya es una voz de soprano lírica de agilidad que luego de un exitoso paso por La Fenice en Venecia, con La Traviata bajo la dirección de Robert Carsen, se encomienda ahora al belcanto, de la mano de Norma y, prontamente también, Anna Bolena para la Ópera Nacional de Lituania.

Casada con el director de orquesta Andrea Certa, con quien encara el detallado trabajo camino a la puesta de sus personajes, Sassu tiene un estilo riguroso en el estudio tanto musical como el de la palabra que llama la atención, aunado a su técnica clara y al modo real con que se impone su figura en escena.

Compartimos a continuación la conversación que hemos tenido con ella con motivo de su actuación en Navarra.

– ¿Cómo comienza tu vínculo con la lírica?
– Cuando tenía quince años, comencé a cantar en un coro polifónico con mi mejor amiga. Me gustaba cantar, porque me inspiraba y podía ser yo misma, pero no sabía nada de lírica… Decidí apuntarme al conservatorio para conocer en profundidad la música y estaba obsesionada con tratar de comprender todos los secretos de la vocalità, y con cómo usar la voz para expresar lo que tenía dentro. Así nació todo… llegué a la lírica a través del conservatorio, y fui descubriendo que el teatro es la máxima expresión de lo que busco para expresarme.

– En referencia puntualmente a esta Norma, que no es tu debut en el rol, ¿en qué momento de ese trayecto de descubrimiento recuerdas haberte topado con el personaje por primera vez?
– La primera vez que escuché Casta Diva fue en un disco de arias de la Callas, y me quedé muy impresionada. Me pareció hipnótica… un himno a la feminidad… un momento solemne y, al mismo tiempo, de una intimidad absoluta… En aquel momento, mi padre me regaló un disco de Norma con la Caballé, y desde entonces, se convirtió en una auténtica inspiración para mí.

– En cuanto a la visión de Mario Pontiggia para esta puesta en el Baluarte de Pamplona, ¿en qué sentido coincide con ideas previas que tenías a comenzar los ensayos y qué has descubierto junto a él?
– Mario es un gran artista y un hombre de gran cultura. Me ha dado mucha libertad para expresar mi personalidad en el escenario… mi idea de Norma estaba muy en línea con la suya. Hemos trabajado mucho la gestualidad para diferenciar la sacralidad de la sacerdotisa y el terrible conflicto interior, y me ha ayudado mucho a explorar el personaje a través de los recitativos como si estuviéramos haciendo prosa. También me ha guiado para poder profundizar el lado privado de Norma, más que su lado público, pues ambos consideramos que era más interesante contar ese aspecto. Es un auténtico privilegio trabajar con un director de escena tan incansable e inspirador como él.

– ¿Y cuáles son tus referentes al momento de considerar el personaje?
– Obviamente, las divas del pasado me inspiran constantemente, pero cada vez que llevo a escena un personaje, trato siempre de ser yo misma, sin emular a nadie. Intento dejarme inspirar por el personaje, meterme en sus palabras y en su mente, y convertirme en vehículo suyo encima del escenario. Creo mucho en la singularidad artística y creo que al público le interesa ver y sentir la personalidad y la singularidad de un cantante, no copias ridículas, casi nunca a la altura del pasado.

– ¿Cuál es el personaje, de los que has interpretado hasta ahora o de los que estás estudiando, que crees más cercano a ti? ¿Por qué?
– Cada personaje que interpreto tiene aspectos que siento míos. Busco en el pasado del personaje y en sus vivencias las motivaciones de sus acciones y trato de meterme entre los pliegues de las palabras para contar una historia en el escenario. Me encanta interpretar mujeres fuertes y frágiles al mismo tiempo, con gran dignidad… me fascinan los grandes contrastes humanos y las diversas facetas de la personalidad. Estas son mis heroínas, mis mujeres… no es de extrañar que los personajes que haya escenificado con más frecuencia últimamente sean Violetta y Norma, y estoy muy feliz de debutar Anna Bolena… ¡creo que será un nuevo gran amor!

Francesca Sassu en La Traviata (c) Antonella Messina