El Teatro Real de Madrid se prepara para presentar una segunda puesta consecutiva en esta temporada del director Robert Carsen, que seguramente dé que hablar, la mozartiana Idomeneo, pero no sólo por el concepto sobre el cual se erija, sino asimismo por un elenco de primer nivel, en que destaca la presencia de la soprano italiana Eleonora Buratto en el rol de Elettra.

Eleonora Buratto como Mimì – La Bohème – en el Teatro San Carlo de Nápoles © Luciano Romano

Ascendente Mimì, una de las sopranos actuales favoritas del célebre director Ricardo Muti, sus credenciales abarcan de Mozart a Puccini, pasando por Donizetti y Verdi, habiendo sido dirigida por algunas de las batutas más destacadas del momento y habiéndose presentado en algunos de los más importantes teatros de Europa y del mundo, incluyendo el Metropolitan Opera de Nueva York y el Teatro Colón de Buenos Aires. Fue efectivamente en 2009 que comenzó su colaboración artítica con Muti en la ópera Demofoonte de Jommelli, en el Festival de Salzburgo, seguida de su participación en I due Figaro de Mercadante. «El maestro Muti me dio el rol de Susanna, un rol central, aún cuando la obra se titulara I due Figaro. Gracias a esta oportunidad, donde intenté asimilar la mayor cantidad de consejos suyos como me fuera posible, varios teatros me han abierto sus puertas. Por ende, no me ha dado sólo una posibilidad de crecimiento en lo vocal, sino que también me ha dado la posibilidad de hacerme conocer en teatros importantes: Salzburgo, Ravenna, vinimos aquí a Madrid, fuimos al Colón de Buenos Aires… Recuerdo que al finalizar la primera función aquí en Madrid, Mortier, que ya no está más con nosotros, me ofreció dos o tres funciones de L’Elisir d’Amore. Fue una gran satisfacción y, gracias a ello, volví aquí para Don Pasquale, Le Nozze di Figaro, Carmen

Reunidos en Café de Oriente luego de una extensa jornada de ensayos en el Teatro Real, repasamos también su experiencia con otros directores de orquesta que han tenido peso en su carrera antes de discutir cómo se ha estado preparando para un rol difícilmente esperable en su repertorio para quienes la han visto en papeles cómicos de Donizetti o, sobre todo, encarnando las piccole donne puccinianas, Liù y Mimì, con las que ha descollado en las últimas temporadas.

E.B.- Otro director importantísimo en mi carrera ha sido Zubin Mehta, sin dudas. Con él realicé mi debut en Carmen en Nápoles. Conservo un bellísimo recuerdo de esa producción. Es un director de una grandísima humanidad y extrema gentileza. Recuerdo un momento en los ensayos en que yo me había adelantado a una entrada y él, con una calma increíble, reacomodó la orquesta, y quedé impresionada con ello; sólo en parte, claro, porque ya sabía que era un gran director. Con él también realicé mi debut como Nannetta en Falstaff en Salzburgo. Otro director con quien me he sentido muy bien es Stefano Montanari, un director italiano con quien he debutado con Corinna [en Il Viaggio a Reims, de Rossini] en Ámsterdam. Se trató de un rol dificilísimo que me ha dado una satisfacción inmensa, gracias al cual confirmé mi primer contrato con el Metropolitan Opera de Nueva York con Don Pasquale. Es un director exigente y los resultados son siempre óptimos. Es un director que tiene la voluntad de dedicar una gran cantidad de su tiempo a explicarte qué quiere y por qué lo quiere. Y un último director que podría mencionar en esta línea es Andrea Battistoni; con él he hecho una Bohème también en Ámsterdam, donde siempre me he sentido muy cómoda [y donde justamente esta semana, De National Opera ha anunciado la participación de Buratto en su temporada 2019/2020 en su debut como Rusalka, en la ópera homónima de Antonín Dvořák]. Fue muy interesante y me permitió ir un paso más allá en el desarrollo del personaje.
– ¿Y qué otras referencias de peso podrías mencionar en tu camino de aprendizaje?
– Desde ya, mi más grande referente ha sido mi profesora de canto Paola Leolini. Ella ha sido, sin lugar a dudas, una figura importantísima para mí. Ya van nueve años que estudio con ella. Llegué a ella en un estado de confusión total (Risas.) y con ella hemos replanteado la técnica. Todos los cantantes tenemos nuestro momento de crisis, y el mío fue en 2009. A ella la conocí en 2010 y pude reconocer inmediatamente en ella una gran maestra, que luego permitió que mi voz se reactivara. Cada uno de nosotros, como cantantes, es distinto, y la gran capacidad de Paola es comprender cuáles son los problemas de cada cual y cómo resolverlos. Antes, había estado con el maestro [Luciano] Pavarotti. Gracias a él tuve el coraje de asumir la responsabilidad de ser cantante lírica. Porque antes de él pensaba que me gustaba cantar, pop por ejemplo, pero no más. Pensé en que «Si alguien como él me dice que lo puedo hacer, entonces debo confiar…» y así fue que me dije «Bien, ahora puedo hacerlo».
– Ahora bien, ¿cómo te preparas para el rol de Elettra? Un personaje con muy pocas, pero precisas intervenciones, destinadas a ser showstoppers, y un papel, en apariencia, muy distinto a los que sueles interpretar.

– Aparte de estudiar el rol a nivel musical, he buscado entender, a partir del libretto, qué tipo de personaje es Elettra. Ante todo, se trata de una princesa. Por ende es necesario tener presente en todo momento que es una mujer noble y que en el contexto del período clásico resulta poco convencional, en tanto que es una de las primeras mujeres que muestra sus emociones de modo tan fuerte. Tendremos más ejemplos en el período romántico, pero para este momento se trata de algo nuevo. En ella opera un cambio… aunque no lo es tal, dado que en la primera aria ya hay una primera instancia de rebeldía contra el destino (al fin y al cabo, el verdadero protagonista de la ópera es el destino, introducido a través de los dioses). Ella lo sufre, pero se rebela. Por tanto, en esa primera aria que podemos definir como un aria de furore, debe mostrar tanto rabia como pesar. En el segundo acto, por el contrario, nos encontramos con una Elettra feliz que, ilusa, cree que podrá tener aquello que quiere: a Idamante. Ella está verdaderamente enamorada de él y no lo vive como un matrimonio arreglado. Ante la desilusión final, su sufrimiento es tan grande que decide finalmente reunirse con su hermano… y no es demasiado claro el libretto en si ella quiere de hecho unirse a él o no. Como sea, es algo que se le asemeja bastante: ella explota de rabia y de pasión, se rebela nuevamente frente a la injusticia de esta desilusión, y esta es justamente una de las cosas que más me gustan de este personaje… su capacidad de rebelarse al destino y no someterse a él.
– Es interesante la distinción que trazas entre ambas arias, cuando es un personaje en el que la cantante podría correr el riesgo de mostrarla de igual modo de principio a fin.
– Hace falta jugar mucho con los colores. Siendo [D’Oreste, d’Ajace] un aria di furore, no es necesario arriesgarse, como dices, a cantar todo igual. En tanto las frases se repiten una y otra vez, hay una búsqueda constante para encontrar el modo de crear dinámicas. Esto ayuda a la interpretación. Cuando dice Ceraste, serpenti, es como si visualizara estas víboras y serpientes, y se pone en juego una mezcla de miedo a la vez que es como si desease morir mediante su mordida. Y si eso no funcionara, queda aún il ferro, el puñal. Este contraste de miedo y deseo de muerte puede ser interpretada mediante un pianissimo, con un quasi sospirato, un crescendo… es muy interesante y es una gran prueba, sobre todo esta última aria.
– ¿En qué se parece a otros personajes que has hecho o qué aporta, en tanto novedad, a tu repertorio?
– Pensando primeramente en los personajes mozartianos que he interpretado, podría decir que ellas son esclavas de su destino. La Contessa, enamorada, traicionada, aún cuando reenciende su esperanza en su segunda aria, guarda una rabia y un fuego que se apagan perdonando al Conde. Ella se coloca en un nivel más alto que él y, no obstante lo que le ha hecho, es capaz de perdonarlo porque lo ama. Donna Anna, por el contrario, es más débil de carácter y no comprende profundamente cuál es su conflicto con Don Giovanni. Eso es lo que permite justamente a los directores decidir que ella pueda estar atraída por él, que lo odie… es ambigua, lo cual da lugar a diversas interpretaciones. Pero ella permanece en su dolor; recordemos que le pide a Don Ottavio otro año. (Revolea los ojos y se ríe.) Elettra, en cambio, decide cambiar el destino… (Buratto se detiene brevemente en su relato.) No sé si puedo hacer un spoiler de la dirección en esta producción, pero en diversas producciones, los directores optan por el suicidio de Elettra o por la locura. Ya se trate de una u otra, es una reacción muy fuerte y muy diferente a los finales típicos del Settecento. La ópera tiene un final feliz que no la involucra. Pienso un poco en Mimì, aunque en ella y en su situación, hay continuamente presente una suerte de indecisión que en el caso de Elettra, aún sufriendo la desilusión amorosa, no existe: ella está decidida, sea para bien o para mal. Seguramente es uno de los personajes más fuertes que he interpretado. Otro personaje que me intriga y que no está sujeta a lo que parecen dictar los eventos es Alice en el Falstaff: descubre los hechos y finalmente hace de las suyas, casi como Susanna [en Le Nozze di Figaro, de Mozart]. Estas son las mujeres fuertes que me gusta mucho interpretar. Amo a Mimì, claro, porque cada personaje tiene algo que me hace amarla, pero en este caso, debo admitir que Elettra es muy distinta a casi todos los roles que he elegido.

– Sin develar el final que ha decidido Carsen para Elettra, ¿cómo la han trabajado en modo conjunto?
– Con Carsen hemos planteado una Elettra particular, distinta a las producciones que he podido ver o escuchar. Él ha partido de una frase: «Yo no quiero que el público odie a Elettra». Quiero que se entienda que es una mujer que sufre. Esto me ha gustado mucho. Obviamente, hay que evitar hacer de Elettra una segunda Illia. Por ende, hemos debido trabajar en la gestión de ambos sentimientos en modo paralelo: la fuerza que tiene el personaje, el hecho de ser princesa, y el hecho de ser una mujer que no ha sido correspondida en el amor.
– ¿Y con Bolton [director de orquesta en esta producción]?
– Con Bolton este es mi tercer Mozart, ya que hemos hecho Nozze di Figaro, primero como Susanna y luego como Contessa, y ahora me encuentro trabajando otro personaje bellísimo con él y me siento en perfecta sintonía con todo lo que me ha requerido. Hemos trabajado atentamente sobre las dinámicas y el énfasis de las mismas en Elettra para que, como decíamos antes, no sea todo igual. Y se encuentra con el trabajo con Carsen en modo perfecto. Hemos encontrado un modo que hacen al personaje más interesante, real… no es la cantante que chilla de principio a fin porque está encolerizada. (Risas).

NIÑOS MARIPOSA

Fiel a su compromiso sobre la escena, es de destacar la labor de la soprano en la ayuda que ha dedicado a la asociación Debra en su Italia natal. «Decidí a partir de cierto momento que ya era hora de ayudar, de prestar mi imagen y mis esfuerzos para ayudar a quienes más lo necesitaban. Ahora bien, hay miles de problemas en el mundo y, por ende, la elección parecía en principio difícil. Finalmente no lo fue tanto puesto que donde crecí conocí a una niña afectada por una enfermedad que se llama epidermólisis bullosa, y comenzamos con un concierto en la iglesia de mi pueblo donde hemos recolectado dinero para ella. Luego sobrevino la decisión de expandir la cuestión, ayudando a toda la asociación de modo que los «Niños Mariposa», como se los llama, ganaran mayor visibilidad en el mundo, dado que se trata de una enfermedad poco conocida. Y tienen a necesidad de ser conocidos, de que existen y que, en tanto no hay cura, necesitan que se siga investigando para encontrar una.»

Compartimos a continuación un video musical especialmente realizado en honor a estos niños y como parte de los esfuerzos concretos realizados por Buratto en la divulgación del tema y la generación de recursos para poder continuar con la investigación de una cura. En el link, encontraréis un video con mayor detalle acerca de la afección y las palabras de la propia Buratto explicándolo.

Sitio web de Eleonora Buratto