La competencia de Cardiff Singer of the World de la BBC del 2019 dio cuenta nuevamente del joven talento vocal que año a año se renueva, lo mismo que ocurre con el concurso Operalia auspiciado por Plácido Domingo, pronto a comenzar su edición de este año en la capital de la República Checa. Una vez que este último dé comienzo, ambas competencias habrán tenido en común la presencia cálida e irrefrenable de la mezzosoprano argentina Guadalupe Barrientos, de rutilante presencia en Cardiff, que ya había sido finalista en 2011 de la Competición Internacional Neue Stimmen, y que viene dejando su huella, especialmente, en el teatro que la ha visto crecer – el Colón de Buenos Aires -, en tanto se multiplican sus compromisos internacionales.

Estudiante tanto en el Instituto Superior de Arte del Teatro Colón como en el Ópera Estudio del Teatro Argentino de la Plata, encontró luego maestra en la destacada soprano rumana Julia Varady en la Staatsoper Berlin. Buenos Aires ha presenciado el vertiginoso desarrollo de la mezzo en roles que han ido desde La Cenerentola hasta Santuzza en Cavalleria Rusticana, en este último caso en compañía del tenor José Cura, quien también la dirigiera musicalmente en Carmen.

– Es inevitable comenzar por preguntarte acerca del Teatro Colón y qué significado tiene en tu trayecto. ¿Qué podrías contarnos de tu vínculo con el teatro, como artista asidua en sus temporadas en estos últimos años, como alumna del Instituto y como ex-miembro del coro de niños?
– El Teatro Colón es uno de los amores de mi vida. Lo conocí de muy pequeña y desde ese entonces quedé maravillada. Es un lugar lleno de magia, maravilloso para cantar y actuar, y tiene uno de los mejores públicos del mundo. Entre los artistas, son famosas las ovaciones que caen como cataratas desde el paraíso. Tengo la suerte hace ya varios años de cantar muy seguido en el Teatro Colón y es claramente un honor inmenso para mí. Cada nota que una canta en esa sala fabulosa, con esa acústica única, es de un goce absoluto, tanto que no querría dejar pasar una sola oportunidad de un rol allí. Cuando empecé en el coro de niños, ser solista allí parecía algo inalcanzable y extraordinario; hoy que forma parte de mi día a día dejó de ser inalcanzable, pero para nada dejó de ser extraordinario.

– ¿Cómo fue que te acercaste a la lírica antes de entrar al coro?
– Empecé a cantar de muy chica. Mi mamá, en una temporada muy lluviosa en la costa atlántica argentina, nos llevó a mi hermana y a mí a ver La Flauta Mágica [de Mozart] en una versión para niños y a la salida me regalaron un cassette. Se puede decir que fue amor a primera vista, porque desde que oí esa función, fue mi sueño inmediato poder llegar a manejar la voz, convertirla en ese arte que estaba viviendo. En su momento quería ser la Reina de la Noche que, por supuesto, es un sueño que tendrá que esperar hasta otra vida.

En la presente, mientras tanto, nos cabe disfrutar, por ejemplo, de la versión impetuosa que ha quedado registrada del aria de Ulrica, Re dell’abbisso, de Un ballo in maschera, durante la tercera ronda en Cardiff. En  palabras de la soprano Danielle de Niese, conductora de la transmisión de la final del evento, impacta de Barrientos una voz que puede lejanamente traer a la mente otras grandes voces de la historia, pero que a fin de cuentas es única, una amalgama de potencia y calidez únicas en toda su extensión. Como dijera la preparadora vocal Mary King, luego de su interpretación de Esser madre è un inferno, de L’Arlesiana de Francesco Cilea, su interpretación fue sencillamente a life force, “una fuerza vital”.

Aida, 2018 © Máximo Parpagnoli

– Del repertorio elegido para Cardiff, ¿cuál consideras el más cercano a tu temperamento y el que mejor muestra quién eres al día de hoy?
– En Cardiff y en Operalia pensé en compartir el repertorio con el que más afín me siento, tanto en lo vocal, como lo técnico y lo emocional, que en eventos semejantes juega un papel importantísimo. Debo de reconocer que disfruto muchísimo de los roles de mujeres con mucho carácter; trato de jugar con estos sentimientos que transitan para poder llenar de colores, como si fuera una pintura, el rol que interpreto.

– ¿Y qué sentiste al escuchar, de boca de Kiri Te Kanawa, que eras la quinta finalista del concurso?
– Fue uno de los momentos más felices de mi vida, ya desde el momento que supe que iba a ir a Cardiff, de hecho. Es un concurso muy importante que siempre seguí y me soñaba siempre estando allí, pero no lo creía posible. Después llegó el plus indescriptible de llegar a la final, lo cual es un honor inmenso. Es un sello de calidad indiscutible en nuestro mundo. Además del hecho de ser llamada por la maravillosa Kiri Te Kanawa, claro, a quien admiro desde que empecé a estudiar, escuchando su Contessa de Bodas de Fígaro, pasando por su encantadora y sensual Mariscala de Der Rosenkavalier, hasta conocerla en persona, que no solo no deja de maravillar como ser humano, si no como maestra del arte lírico en su totalidad.

– ¿Cómo te preparas para Operalia?
– Me preparo con mucho entusiasmo y sin dejar de trabajar. Estoy todavía tocando el cielo con las manos después de la experiencia maravillosa de Cardiff. Así que estoy muy ansiosa de que llegue el momento de Operalia, no sólo por las ganas de darme a conocer, si no también por cumplir el sueño de conocer al gran Plácido Domingo, el mito en persona.