Spirito – Entrevista a Jader Bignamini

El personalísimo proyecto encarado por la soprano letona Marina Rebeka, al pretender examinar la interioridad espiritual de varias mujeres del bel canto no podía más que ser sostenida por alguien interesado en adentrarse en el idioma musical engañosamente sencillo que proponen autores como Bellini y Donizetti y que demostrara luego la destreza en el oficio. Electo clarinetista de la Orquesta Sinfónica Verdi en 1998 por nada menos que el propio maestro Riccardo Chailly, después asistente de dirección en 2010 y director asociado ya en 2012, quedó pues en manos de Jader Bignamini también el guiar a los músicos de la Orquesta del Teatro Massimo de Palermo en el primer lanzamiento del sello discográfico (Prima Classic) lanzado por la propia Rebeka.

Jader Bignamini (c) Virginio Ledrio

– ¿Cómo fue que Marina Rebeka y tú se pusieron en contacto para el desarrollo del proyecto?
– Yo estaba dirigiendo Madama Butterfly en el Met en noviembre del año pasado cuando tuve la oportunidad de escucharla en Norma, y estuvo fantástica; sentí que era perfecta para este tipo de música, su coloratura, sus notas altas… me quedé muy impresionado. Después de esto, ella fue quien me preguntó si dirigiría en el disco mientras que yo me encontraba estudiando I Puritani con Fabrizio della Seta, musicólogo, para una producción en Palermo, y por supuesto acepté.

– ¿Era esa la primera oportunidad en que estudiabas Bellini?
– Sí, conduje una versión de Puritani en 2017 en Nápoles y este año su versión tradicional. Estaba justamente estudiando este tipo de música en profundidad, y la oportunidad de realizar esta grabación con Marina resultaba muy importante, en tanto había dirigido mucho Verdi y Puccini, pero no tanto bel canto.

– ¿Qué conexión personal has desarrollado, pues, con el bel canto? Es común escucharte hablar de cómo respiras Verdi y vives Verdi, ¿pero cómo resuena este estilo particular en ti?
– Este tipo de música es aparentemente fácil porque no hay demasiadas notas y las frases parecen simples, pero por el contrario, es mucho el estudio que hay que dedicarle, dado que tenemos que comprender el modo adecuado de interpretarla: la dinámica adecuada, los tempi adecuados y con suma flexibilidad, porque la orquesta debe seguir al cantante, su modo de acentuar las palabras. Hay que dar lugar a la atmósfera correcta. A excepción de Spontini, el resto de los compositores no escribieron mayormente cambios en la dinámica, muchos acentos, ni agregaron demasiada información, de modo que el director es quien debe hacerlo y proveer esa información a la orquesta. Para hacerlo, tuve que estudiar muchísimo, para asegurarme de no pasar la información equivocada.

– Siendo que Bellini y Donizzetti están prácticamente omnipresentes en los teatros de todo el mundo, pero no así Spontini, la elección que más intriga provoca en este álbum La Vestale, que se ha quitado prácticamente del repertorio después de la primera mitad del siglo XX. ¿Es tu primera vez dirigiendo Spontini? Más allá del tema (espiritual, que nombre al álbum y vincula a esta sacerdotisa con las demás mujeres interpretadas), ¿qué relación hay entre Spontini y los demás compositores en este registro?
– Primeramente, sí, nunca había dirigido a Spontini antes. Hay un pequeño parecido con los demás compositores belcantistas, al menos en lo que se refiere a las líneas largas y el acompañamiento suave, el modo en que fluyen las melodías, pero hay diferencias. Spontini ha escrito más detalles, especialmente en lo que respecta a la dinámica, al acento. Esto lo hace todo apenas más fácil para el director de orquesta, sólo un poco, por el hecho de que contamos con un montón de información impresa que quizás no tenemos con Donizzetti o Bellini. Habiendo dicho esto, es más difícil para los cantantes, más pesado para cantar.

Vestale, fue alabada por Berlioz, dirigida por Wagner… ¿y aún así crees que es ese nivel de dificultad el que propició que hoy ya no forme parte del repertorio?
– Probablemente y porque escribió óperas largas, con muchas arias, todas ellas largas también.

– Volviendo a Marina Rebeka, ella ha comentado cómo el sonido en esta oportunidad ha sido grabado de un modo distinto al habitual. ¿Cómo te sentiste al respecto?¿Ha habido diferencias en lo que hace a la orquesta?
– El método nuevo de grabación para la voz fue sumamente interesante. Al escuchar el disco, noto que es maravilloso para la voz, para escuchar un sonido más cercano al que se escucha en vivo. No es muy diferente para la orquesta, de todos modos. Lo más importante, desde ya, en mi caso fue poder contar con una buena orquesta, técnicamente, pero también una orquesta que conociera este lenguaje musical. La orquesta del Teatro Massimo creo que es de las mejores para este tipo de música. Llevan este lenguaje musical en el alma.

– Y finalmente, merece que nos desviemos un poco del disco para poder preguntarte acerca de tu relación con La Verdi. ¿Qué significa en tu vida?¿Qué puedes contarnos de tu camino dentro de ella?
– La Verdi fue y es muy importante en mi vida. Debo agradecer a su director general Luigi Corbani y a su director artístico Ruben Jais que me han dado grandes oportunidades y tengo muchos grandes proyectos con ellos. Ahora soy director residente de la orquesta, conozco muy bien a los músicos y, gracias a ese vínculo, puedo encarar proyectos más grandes con ellos. Cuando los dirijo, me siento en casa, porque es como estar en casa. Tengo, desde ya, proyectos con otras orquestas, pero me gusta poder venir año tras año, al menos tres o cuatro semanas cada vez y poder llevar adelante estos grandes proyectos, como sinfonías de Mahler u obras de Strauss. Debo estar sumamente agradecido de que a su director artístico le guste mi trabajo.

Después de una extensa gira acompañando una serie de recitales de la soprano Anna Netrebko y su marido, el tenor Yusif Eyvazov, encontraremos entre los próximos compromisos de Bignanimi, conciertos con La Verdi interpretando obras de Dukas, Stravinsky, Rimsky-Korsakov y Shostakovich, sumados a compromisos en distintos de teatro de ópera de Europa y los Estados Unidos con obras de Verdi y Puccini.