Cuando preparé por primera vez el rol de Arsace de la ópera Semiramide de Rossini, al igual que hice con todos los otros roles en travesti que canté después, comencé, en primer lugar, por el estudio musical, porque al no ser hombre, tuve que aprender a cantar como un hombre, no a través de mi timbre vocal, sino en lo que respecta a la expresividad y el frasseggio. Evidentemente, expresar amor interpretando un personaje masculino es muy diferente a hacerlo como personaje femenino, ya que esa masculinidad se consigue a través de detalles expresivos e incluso de detalles técnicos, desde el punto de vista vocal. Y expresar el propio sentimiento de forma masculina, no es nada fácil. De hecho, hay que tener en cuenta una serie de detalles, que tanto Alessandro Vitiello como yo siempre intentamos transmitir a nuestros alumnos, ya que son, precisamente, esos detalles los que permiten que el rol sea convincente desde el punto de vista musical, y que no dé lugar a pensar que detrás hay una figura femenina.

Todos los roles rossinianos que he cantado, los he estudiado y preparado con Alessandro. De hecho, el rol de Arsace lo estudié desde cero con él, trabajando juntos todos los aspectos relativos a la técnica vocal, la parte musical, el frasseggio, etc. Y las variaciones que canto están hechas por Alessandro. En los roles rossinianos estamos ante arias con forma A-B-A, y las variaciones sirven para variar, y subrayar, por ejemplo, algunos aspectos del carácter del personaje, además de exhibir la propia capacidad vocal. Desde siempre, he trabajado con Alessandro todo ese tipo de cosas, para poder dar forma al personaje y las variaciones, basándonos, en todo momento, en mi tipo de voz, y en la manera de interpretar el personaje en el escenario, ya que la parte musical tiene que ser siempre coherente con la gestualidad y con lo que se propone en escena.

El factor escénico juega también un papel muy importante a la hora de interpretar un rol en travesti. De hecho, tuve que aprender a hacer de hombre en escena, y lo conseguí gracias a Leda Lojodice, que era la ayudante de Hugo de Ana, el director con el que hice mi debut escénico del rol de Arsace. Recuerdo que me ponía pesas en los tobillos para sentir el peso del cuerpo y la musculatura masculinas. Y así fue como, poco a poco, aprendí a caminar como un hombre encima del escenario, moviéndome de forma más pesada, y con el paso propio de los hombres. Tengo que decir que cantar un rol en travesti supone, además, una gran dificultad porque implica asumir una fisonomía masculina, y por tanto tengo que simular la musculatura masculina, lo que es muy bueno para la dieta, porque me hace consumir muchas calorías, pero a la vez es muy extenuante, sobre todo, desde el punto de vista mental, porque tengo que estar muy concentrada para parecer en todo momento un hombre tanto desde el punto musical como escénico, que naturalmente no soy.

SEMIRAMIDE – ROH Covent Garden © Bill Cooper

Mi idea del personaje de Arsace ha cambiado a lo largo de todos estos años, porque he tenido la oportunidad de enriquecerme gracias a diversas experiencias, incluso en otro tipo de repertorio. Y han cambiado también las variaciones que hago, porque hoy en día, tengo más facilidad para hacer variaciones más agudas, y dar más importancia al significado de ciertas frases. Lógicamente, con los años, cambia el modo de ver el personaje, y lo mismo me pasa con otros roles en travesti. Por ejemplo, ahora interpreto de otra forma el rol de Tancredi a cuando lo debuté en 1999. La propia experiencia vital y la experiencia escénica enriquecen y se descubre un nuevo significado en la partitura. Y todo esto ayuda mucho para que la interpretación no sea monótona cuando se hace varias veces el mismo personaje. Por eso, mi Arsace es siempre un Arsace nuevo, es decir, con nuevos matices tanto desde el punto de vista vocal como interpretativo e incluso escénico, porque la interpretación, evidentemente, es fruto de todo ese enriquecimiento que me han aportado los distintos directores de escena y de orquesta con los que he trabajado.

El rol de Arsace me dio, además, una alegría inmensa el año pasado al ganar con él un premio totalmente inesperado, como es el prestigioso Olivier Award de Londres; un premio que se concede, precisamente, por la interpretación actoral. Para mí, fue, sin duda, una velada mágica en el Royal Albert Hall, y me hizo mucha ilusión recibir este premio con el rol de Arsace que es un rol muy querido por mí, porque de todos los roles en travesti, Arsace es un rol más complejo, ya que es muy largo y difícil, pero también ofrece la satisfacción de superar o de poner a prueba los propios límites. Estoy muy contenta de haber ganado este premio porque, en definitiva, supuso un poco la coronación de todos mis roles en travesti, porque cada uno de estos roles es distinto, pero al mismo tiempo similar, así que este premio lo siento también como un premio por todos esos papeles, y no puedo estar más feliz y orgullosa de ello.

Recientemente, ha salido al mercado el disco que grabé de Semiramide junto a la Orchestra of the Age of Enlightenment en el sello Opera Rara. Toda una satisfacción personal porque es la única grabación oficial de Semiramide que tengo en mi curriculum, y me alegra mucho que esté teniendo un gran éxito de crítica. Para este disco, trabajé todas las variaciones con Alessandro y, de hecho, él supervisaba la grabación para que todo estuviera muy cuidado y saliera de la mejor manera posible desde mi punto de vista vocal e interpretativo. Trabajamos muy bien y en armonía con el maestro Mark Elder. Con Opera Rara, se trabaja siempre muy bien porque es como si fuéramos una gran familia. Durante los ensayos y la grabación se toma té, café, galletas, vamos juntos a comer… Se crea un ambiente muy agradable y tranquilo, lo que ayuda mucho y, sobre todo, se trabaja, conjuntamente, para conseguir un producto final válido. Me alegra que quede para la posteridad mi interpretación del rol de Arsace, y quién sabe… espero que quizá pueda servir de fuente de inspiración para otros intérpretes, jóvenes y no tan jóvenes.