NOTA EDITORIAL – Número 1

Confío en que una nota editorial que se precie de tal debería consecutivamente invitar, dar la bienvenida, establecer recorridos posibles de lectura ante la constelación de textos que hemos sabido reunir para este primer número, o acaso también, por tratarse de un lanzamiento, contar algo más que no se haya dicho acerca de Club de Ópera en alguna de las barras, donde reza Misión y Visión, por ejemplo.

Club de Ópera puede haberse estado configurando durante años y yo no haberme enterado. Probablemente, a mis 14 años el día en que mi papá dijo que sí a comenzar a comprarme una colección que iría a venderse en puestos de revistas sin sospechar siquiera lo que habría de desatar. Acaso haya sido cuando escuché cantar a Pilar Lorengar, a Hermann Prey o a Cristina Deutekom en aquel primer número de impronta mozartiana, Die Zauberflöte (La Flauta Mágica). Más probablemente en el momento mismo en que, a mis 15, vi a una figura solitaria pisar un escenario lírico por primera vez, frente a un espejo gigantesco que hacía las veces de lago, cantando sobre la pérdida de un anillo, y no sabiendo yo bien qué pensar de Debussy luego de que mi frugal dieta lírica hasta el momento había sido a base de Mozart, Verdi y Puccini mayormente; no tardé demasiado en dejar de excusarme en el hecho de ‘no poder entender la música’ y dejé que Frederica von Stade hiciera el resto. Y si no fue la suerte de, poco después, escuchar en vivo a Mirella Freni en una de sus últimas Bohème, o a Samuel Ramey en Mefistofele de Boito, seguramente haya estado pergeñando Club de Ópera a lo largo de los años que me permitieron conocer a mucha de la gente que hoy colabora con este número y a tantos más que me dieron confianza y apoyan hoy la empresa.

Como espacio de encuentro, este primer número cuenta con la colaboración de compositores, cantantes, régisseurs, instrumentistas, musicólogos y expertos en áreas diversas en las que la lírica abreva. Quiero agradecer inmensamente a todos aquellos que confiaron en la propuesta y en lo que podamos llegar a crecer. Partiendo de nuestro equipo, especialmente, a quien me acampaña a diario, Ezequiel Ariel Antas García, así como también a Marcelo Ferrando Castro, Laura Alejandro, Leni Bursztein, Flor Prassolo, Juan Bermúdez y Adriana Bello. Agradecemos a nuestros entrevistados: Lisette Oropesa, Àlex Ollé, Marina Rebeka, Luca Pisaroni, Stéphane Degout, Stefano Gervasoni y Camilla Hointenga. A nuestros colaboradores en este número: Jorge Binaghi, Helena Mora y Joan Morera de la Fundació Victoria de los Ángeles, Erica Ferreyra, Philippe Albéra, Brenda Costa, Nadine Sierra, Claire Booth, Gerardo Gozzi, Guillermo Quartucci, Patricia Martínez, Mariano Saba, Pablo Maritano, Víctor Torres, Eulogia Merle y Jonathan Weinberg de The Maurice Sendak Foundation. Asimismo, queremos agradecer a Steven Harris, Valeria Rodríguez y Manon Cotte.

 

Dedicado a Mario Hilara.