La excelente soprano letona Marina Rebeka hará prontamente su debut en Madrid, interpretando una vez más el papel de Marguerite en Faust de Gounod, en la que sería de esperar que se tratara de una de tantas oportunidades más para escucharla en vivo que haya en España [había cantado en el país apenas una vez, interpretando a Violetta at el Palau de les Arts en Valencia, con Plácido Domingo como Germont].

Nacida en Riga, Rebeka comenzó sus estudios musicales en Letonia y los continuó en Italia, donde se graduó del Conservatorio di Santa Cecilia en Roma en 2007. También asistió a la Academia Internacional de Verano en Salzburgo y a la Academia Rossini en Pesaro. Y había obtenido gran cantidad de distinciones a nivel mundial [especialmente, el Bertelsmann Stiftung “Neue Stimmen” Competition en Gütersloh, Alemania] antes del éxito que llamara la atención acerca de su arte en Salzburgo en 2009 bajo la batuta de Ricardo Muti. La ópera era Moïse et Pharaon, y el retrato que Rebeka realizara de Anaï propició que un crítico la llamara ‘la gloria de la velada’, epíteto que ha mantenido a lo largo de los años, ya sea que interprete La Traviata, los papeles de Mozart y Rossini con los que habitualmente está asociada, nuevos papeles verdianos (Amelia Grimaldi, Luisa Miller y Giovanna d’Arco), o roles dentro del Bel Canto italiano o del romanticismo francés que, a paso firme, han ido expandiendo el espectro de su repertorio.

Este año ha visto el lanzamiento de grabaciones de dos óperas completas con Rebeka; una grabación en vivo de Luisa Miller con la Münchner Rundfunkorchester, así como La Clemenza di Tito, como parte de la serie anual de óperas de Mozart producidas por DG, realizada en Baden-Baden y con la dirección orquestal de Yannick Nézet-Séguin. La voz de Rebeka, rica en armónicos, su precisión técnica y el puro poder vocal sobresalen en ambos álbumes, con brío creciente en Luisa a partir del momento en que se desata su odisea, así como con una infinita variedad de colores a su disposición para retratar las artimañas de Vittelia, se capacidad de seducir y sus sentimientos encontrados.

En tanto comenzamos a discutir sus grabaciones, Rebeka confiesa haber descubierto que la relación entre cantantes y compañías discográficas es más bien difícil, en oportunidades, lo cual la ha llevado a dar un giro inesperado en su carrera, dado que ahora, junto con su marido, ingeniero en sonido, han creado su propio sello discográfico.

M.R. – No fue planeado. Yo tenía un proyecto para grabar escenas dramáticas de Bel Canto. Tenía al director de orquestas, estaba buscando una orquesta, a la cual finalmente encontré… estaba haciendo todo por mí misma… y entonces pensé… ¿podemos intentar crear un nuevo sello discográfico? No se trata de obtener publicidad; quiero sacar un buen producto. Y al principio me dije ‘No, es demasiado trabajo, no sabes por dónde comenzar, no sabes cómo funciona todo esto’. Pero pronto me dije ‘Ok, intentémoslo’, de modo que yo me encargué de la parte artística y mi marido se encargó de los contratos, tratar con distribuidores… ha sido una mitad de año enloquecedora; no te imaginas cuánto trabajo hemos hecho, pero finalmente seremos distribuidos mundialmente y estamos en  Amazon, Spotify, iTunes. [El sello] Se llama Prima Classic y el álbum se va a llamar Spirito. Lo grabamos en Palermo en julio de este año.
– ¿Por qué Spirito?
– La idea de Spirito es porque todas estas reinas y personalidades de gran fortaleza, sacerdotisas en algunos casos, eran personas sumamente espirituales; algunas creían en Dios – las sacerdotisas de las que hablo son La Vestale, de Spontini, y la Norma – por un lado, y luego, la mayoría de ellas eran gente cuyas vidas son conocidas aún en nuestros tiempos, personas cuyo espíritu está aún presente entre nosotros. María Estuarda y Ana Bolena, por ejemplo. La Vestale fue una ópera extremadamente famosa en tiempos de Spontini. Quiero decir, Meyerbeer lo admiraba, así como otros compositores, y cuenta la historia de Vestale, cuyo templo está aún en Roma. Ahora, Vestale, durante este siglo, ha sido cantada mayormente en italiano. Mi álbum contará con su música en francés, de modo similar a lo que había hecho con Rossini… realicé una edición crítica especial con Rossini, ya que había ido al Archivio Musicale Rossini en Pesaro y tomé los manuscritos con los que hice la edición que utilicé en el CD, sin basarme en ediciones críticas, las cuales a veces presentan cambios. He hecho lo mismo con este proyecto, de modo que… Norma proviene de un manuscrito de Santa Cecilia en Roma, encontré La Vestale de Spontini en la Biblioteque National Française, también luego Anna Bolena en la Biblioteca Braidense en Milán, Maria Stuarda me fue enviada desde Estocolmo, y tenía ya un facsímil de Il Pirata,. Hay algunas diferencias en los textos a veces… pequeñas, pero están. Fue algo increíble para mí. Cuando observas la letra de la persona, te conectas de manera muy poderosa con él. Luego tuve que crear las variaciones basándome en el estilo, por supuesto, pero también en cómo las siento y en aquello que es bueno para mi voz. Alguien en la biblioteca de la Ópera Nacional Letona transformó todo en pdfs más tarde, para que pudiéramos enviarlos a Palermo.

Aquel día, rápidamente luego de nuestro encuentro, ella debía volver a trabajar en  Anna Bolena, su compromiso siguiente, en la Opéra National de Bordeaux después de Faust en el Teatro Real. «Donizetti la veía como una personalidad muy romántica, la romantizó mucho… Se trataba de una mujer sumamente poderosa que quería sostenerse en el poder; no era una víctima, pero al final de la ópera es una suerte de víctima, de modo que la gente en la sala sufra por ella, ¡con ella!» Distinta a la reina que propone Donizetti, Marguerite resulta en una figura mucho más humilde, tanto en el texto de Goethe, como en la versión para la ópera, a cargo de Jules Barbier y Michel Carré, siendo sus primeras palabras hacia Faust ‘Je ne suis demoiselle / ni belle, / Et je n’ai pas besoin / Que l’on donne la main!‘ [Ni soy una dama, / ni soy bella, / Y no necesito / que nadie me dé su mano!]. Marguerite es un rol que Rebeka estrenó en la Ópera Nacional de Letonia en Riga y repitió en Montecarlo. «El papel, en mi opinión, es de esos que son increíbles… en lo referente al canto, es genial, muy central, sólo el final es más agudo. El color debería ser lleno y oscuro, pero para mí… la mejor y más difícil parte de interpretarla es que es emocionalmente agotador. Es un pasaje increíble de niña a mujer, a madre, a cometer un crimen y perder la cabeza completamente antes de morir… enoooorme arco.

Ensayo General de La Traviata en The Lyric Opera of Chicago, Civic Opera House en Chicago, IL, USA © Todd Rosenberg Photography 2013

Ella siente una soledad extrema porque todos la rechazan. En Faust, podemos ver que el demonio, de hecho, está dentro de los seres humanos porque la sociedad, en vez de aceptarla y ayudarla, la rechazó y condenó, ‘sia maledetta‘ [dice en tono amenazante en perfecto italiano]… incluso su hermano… el amor se transformó en otra cosa en su caso. De modo llamativo – y esto es algo que me resulta sumamente moderno por parte de Gounod – cuando ella va a la iglesia, escuchamos el órgano, considerado un instrumento diabólico. El hecho de que mientras reza, es el demonio mismo quien se encuentra dentro de la iglesia, es un concepto bastante moderno, en mi opinión. Quiero decir, sabemos de las noticias actuales sobre niños abusados por miembros de la Iglesia, lo cual no hace más que demostrar que el ‘demonio’ está dentro de estos sacerdotes… Mientras ella representa este alma pura, esta personalidad pura, para luego ver cómo la tratan las distintas personas (su familia, la Iglesia, la sociedad en general…). La única salida para ella hubiera sido morir, pero ella no se habría suicidado, porque justamente va en contra de la Iglesia, de modo que enloquece, asesina a su bebé… la empujan a ello. No es alguien egoísta. No se va con Faust.»

Rebeka confía verdaderamente en que la producción dirigida por Àlex Ollé de La Fura dels Baus será de gran interés para el público. Los elencos reunidos por el Teatro Real son de veras destacables, con Piotr Beczala, Luca Pisaroni, Stéphane Degout y Serena Malfi, entre otros, uniéndose a Rebeka, mientras que otro elenco incluirá a Ismael Jordi, Irina Lungu y Erwin Schrott en los roles protagónicos de Faust, Marguerite y Méphistophèles, respectivamente. «Hay varias cosas que me encantan de esta producción… conceptualmente, es extremadamente moderna, y Marguerite es una de las jóvenes asistentes de Faust en un laboratorio y está completamente enamorada de él; él no la ve, ¿sabes?».

Aún con un elenco tan potente, es poco probable que Marguerite pase desapercibida en esta oportunidad.

 

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