Mademoiselle – Entrevista a Julie Fuchs

Esperado desde hace meses, hoy es el día en que podrá escucharse el nuevo disco de Julie Fuchs, Mademoiselle. Egresada con honores del Conservatorio Nacional Superior de París y luego galardonada con el segundo premio en la competencia Operalia en el 2013, sus presentaciones han ganado mayor proyección en los últimos años. El año pasado también fue noticia la rescisión de su contrato para cantar Pamina en la producción de La Flauta Mágica en la Staatsoper Hamburg a causa de estar embarazada de cuatro meses, aún cuando la soprano lo había advertido con meses de anticipación y su embarazo no afectara su desempeño vocal o artístico, lo cual dio lugar a una discusión necesaria al respecto.

Anteriormente, la soprano francesa había ya deleitado a sus seguidores con sus grabaciones Mélodies de Jeunesse, acompañada de su compañero habitual en recitales, el pianista Alphonse Cemin, en un programa de canciones de Mahler y Debussy, y luego con Yes!, una maravillosa y cuidada apuesta de variado repertorio compuesto durante la década del ’20. Es el turno ahora de un selecto repertorio belcantista que permite observar no sólo la técnica vocal por la que ya ha sido ampliamente elogiada, sino también su gusto interpretativo y su infinita curiosidad.

Semanas atrás, cuando conversamos telefónicamente, acababa de compartir el primer corte del nuevo álbum, una cabaletta compuesta por Giovanni Pacini (de Caterina Cornaro ossia La Regina di Cipro), coetáneo de los compositores belcantistas más populares hoy por hoy, y quien ya fuera rescatado por la discografía en los últimos años.

J.F.- He hecho bel canto por algunos años, de modo que no es algo nuevo para mí, y se trata de un repertorio que se ha vuelto cada vez más natural y cercano a mi voz. En escena he cantado La fille du régiment, Le Comte OryViaggio a Reims, entre otros. Me quedaba claro desde el comienzo, porque forma parte de mi personalidad, que explotaría mi curiosidad; también porque creo que es parte de nuestro trabajo el hacer que la gente descubra cosas, al mismo tiempo que nos permitimos hacerlo nosotros mismos. De lo contrario, sería aburrido. Así fue que conocí a un apasionado por las partituras antiguas que investigó material para que yo pudiera ver; recorrimos alrededor de treinta obras distintas. Fue muy difícil elegir porque todas eran muy interesantes, pero necesitábamos, a su vez, encontrar las piezas adecuadas para mi voz, tanto como aquellas que encajaran con el tema del disco. Todas las mujeres en el álbum son jóvenes, fuertes, en pugna contra su destino, contra matrimonios forzados, en algunos casos. Y finalmente encontramos lo que buscábamos, como esta primera aria de Pacini. Inmediatamente sentí que iba perfectamente con mi voz y desde el primer momento que la escuché percibí mucho de Traviata en la música y en su vocalidad, aún con los ornamentos típicos del estilo belcantista, los staccati… y en fin, el vocabulario propio del estilo.

Julie Fuchs, copyright Die Frau

– ¿No has encontrado entonces en otros compositores que has elegido para el álbum desafíos distintos a los que Rossini o Donizetti podrían presentar a un cantante?
– De hecho, para mí se trata del mismo lenguaje… Escucho por ejemplo más Donizetti en Pacini, mientras que en el Barbieri [el disco incluye el aria ¿Por qué se oprime el alma? de la zarzuela Mis dos mujeres de Francisco Asenjo Barbieri], escucho Bellini, sin lugar dudas. Sentí que lo mejor era no grabar Bellini para este disco, a pesar de que estuve muy cerca de grabar Sonnambula o Giulietta, cuyas arias he cantado mucho en concierto, pero entendí que era distinto. De modo que decidí que era mejor enfocarme en un estilo preciso. Aún así, contamos con el Barbieri, porque es español (Risas), y amo España. Escucharán líneas largas… una pieza verdaderamente lírica.
– ¿Y cuándo comenzó este proceso de selección?
– Hace tres años. Fue mucho tiempo de trabajo porque no iba a ser este repertorio, en principio. Fue cambiando. Y podría decir que desde el momento en que terminé el álbum anterior, en 2015, ya estaba pensando en este.
– Y en consonancia con muchas de las selecciones en el disco, prontamente debutarás en el personaje de Fiorilla de Il Turco in Italia de Rossini en Zurich. ¿Cómo te preparas?
– Fiorilla es un rol muy largo, de modo que requiere mucho, tanto en términos musicales como de stamina. Siempre que estudio un rol, comienzo del mismo modo: por la traducción del libreto, leyendo todo lo que los distintos personajes dicen; me gusta trabajar lentamente… ahora estoy leyendo las notas «inocentemente», diría… intentando ver cómo se encuentran con mi voz para luego comprender qué páginas pueden resultarme más complicadas y pasar más tarde a trabajar páginas específicas con el pianista y mi preparador vocal… Finalmente, recién canto la ópera completa por primera vez dos semanas antes del comienzo del proceso de ensayos. Siendo una nueva producción, significa que tendremos un mes y medio de ensayos, tiempo suficiente para dialogar con el director de orquesta, el preparador de idioma y el resto del equipo.
– Incluyendo al director de escena, claro.
–  Desde ya. El desafío en ese sentido con Fiorilla – un desafío también para el director de escena, que no para mí sola (Risas) – es encontrar el punto justo, considerando su carácter. Lo que me encanta acerca del teatro es que nada es blanco o negro, lo cual permite que todo sea más interesante. Y estoy abierta a lo que el director vea en el personaje. De todos modos, en mi proceso personal, cuanto más cómoda esté vocalmente con el rol, tanto más rápido cobrará vida el aspecto teatral; tanto el cuerpo como la voz deben estar libres para permitir que el personaje se exprese libremente.
– ¿Escuchas grabaciones de la ópera para prepararte?
– ¡Sí, claro! Pero si lo hago, escucho muchas grabaciones al mismo tiempo. Intento escuchar hasta tres o cuatro versiones en un día, de modo de no recordar exactamente una o dos. Cuando se es músico y se tiene buen oído y buena memoria, es muy fácil imitar, y no es algo que quiera, con lo cual entonces debo ser cuidadosa. En cualquier caso, es importante escuchar lo que se ha hecho hasta ahora.
– Y sobre todo con Fiorillas tan diversas como la de Callas o Bartoli…
– Exacto. ¡Y Sumi Jo! Me encanta que tantas voces tan distintas puedan cantar un mismo rol. Mucha gente cree que hay sólo un tipo de voz dado para cada papel, pero aún con lo importante que es comprender el tipo de orquestación de una ópera y la vocalidad pretendida por el compositor, es también una cuestión y de personalidad. Todo es posible en el arte.
– Y hablando de posibilidades, me gustaría preguntarte acerca del proyecto online que has iniciado, #OPERAISOPEN, y que comentes también acerca de cómo fue tu primer acercamiento a la ópera.
– Bien, ambas cosas están íntimamente relacionadas porque descubrí la ópera de muy pequeña, y esa primera vez no fue con mi familia, sino con el colegio. Yo tenía, creo, seis años y nuestra maestra decidió llevar a la clase al ensayo general de una ópera. Y me encantó. Recuerdo los trajes, la danza, las luces, la orquesta en el foso, el telón enorme y el elegante hall de entrada… tengo recuerdos muy vívidos de ese momento. De hecho creo que se trataba de una operetta: No, no, Nanette [de Otto Harbach, y de la que ha grabado un dúo, como cierre de su disco anterior]. Fue en Avignon. Y fue luego de esa experiencia que comencé a estudiar música, no antes. Por eso es que de veras pienso que todos pueden disfrutar y encontrarse con este arte. Me siento muy feliz en cada una de las ocasiones en las que puedo discutir sobre ópera con gente joven, y no tan joven, a través de las redes sociales… se trata de gente que quizás ha visto algo en la televisión y le ha gustado pero no sabe cómo acceder… piensan que es caro, y a veces puede serlo, claro, pero siempre hay alguna alternativa. En nuestro medio, todos dicen «Bueno, la ópera es para todos», pero resulta un tanto abstracto. La gente necesita una demostración concreta de ello, y es por eso que decidí obsequiar entradas entre el público para mis presentaciones, así como ofrecer indicaciones de cómo, cuándo y dónde se pueden obtener precios especiales, y que la gente sepa que pueden preguntarme, y no sólo a mí, desde ya. He instado a colegas míos a hacer lo mismo.  Debo decir que… la música me ha cambiado la vida, y no sería la misma persona sin ella. No sería tan libre como soy hoy y no tendría alrededor a las personas que cambiado mi vida… de modo que no puedo obligar a que todos amen la ópera (Risas), pero quizás sí pueda obligarlos a intentar.