Una cita con el canto de cámara en todas sus expresiones, y con el canto (y el piano) a secas. Un poco en la forma en que ejerció su magisterio la soprano Victoria de los Ángeles, sin descuidar su carrera operística. Lleva seis ediciones y aunque son pocas –o no muchas-, en ésta parece haber llegado a su mayoría de edad, no sólo por la diversificación de propuestas y lugares, el alternarse de valores consagrados locales e internacionales con figuras emergentes y algunas que hacen valerosamente y con sacrificio sus primeros pasos.

La programación incluye masterclasses, sobre todo, de grandes acompañantes, y no sólo para pianistas jóvenes sino también para cantantes (este año, uno de ellos fue Malcom Martineau, y Simon Lepper hizo un magnífico papel). Pero por primera vez se llegará al Liceu (un recital de Benjamin Appl para el Círculo y en el foyer del teatro, el 21 de este mes). Que esto haya sido posible se debe a la colaboración del lugar donde empezó la carrera de Victoria, el Palau de la Música, y al que ella volvía periódicamente siempre que hubiera oportunidad de ello. No haber podido comenzar de mejor modo que con la inauguración del ciclo Grandes Voces, con el debut en la mítica sala de uno de los artistas más completos de nuestro tiempo, Simon Keenlyside, grande en la ópera y gigantesco en el lied, en un recital donde se dieron la mano el lied alemán más clásico (Brahms y ese increíble Schubert que canta como si las canciones las hubiera compuesto el gran Franz para él) con la canción francesa de principios y mediados del siglo XX (Poulenc y Ravel, de los que es máximo intérprete, así como algún Fauré). De Martineau, no hay mayor elogio que pueda hacerse que el que haya rayado a su misma altura.

Quedan aún el concierto de dúos con Appl y Kate Royal acompañados por Graham Johnson (el 23 del corriente), en recuerdo del famoso disco de Victoria y Fischer-Dieskau con Gerald Moore al piano que para la ocasión se ha reeditado en vinilo, un concierto de otro notable barítono inglés, Christopher Maltman, también con Martineau (el 20)  y, mientras escribo estas líneas, también el de Carine Tinney con Daniel Tarrida (el 9, de Bach a Schubert). El Festival presentará asimismo a Cristina Faus y José Antonio Domené (el 16, con obras para arpa y con acompañamiento del mismo instrumento).

Además de los varios homenajes a personajes recientemente fallecidos, como Montserrat Caballé y Carmen Mateu de Suqué, habrá un acontecimiento ya en los márgenes del Festival, o fuera de él: ‘Más que lied’ el 12 de diciembre con artistas (cantantes e instrumentistas) que colaboran de todo corazón y de forma desinteresada en la Iglesia de Santa Ana, donde se ha instalado un hospital de campaña para asistencia de todo tipo a personas sin techo de la ciudad de Barcelona.

Y a seguir. El año próximo de nuevo en la brecha, y con planes para los siguientes.