Es verano en Europa y el calor invade las calles de París. En la noche del 23 de agosto de 1572, se escucha el sonido de las campanas desde la iglesia San Germán-Auxerrois que da la señal para que comience el asesinato de miles de hugonotes. La ciudad se convierte en un baño de sangre. El hecho se conoce en la historia como la Matanza San Bartolomé. Podríamos interpretar esta gran masacre como un hecho que responde únicamente a las Guerras de Religión que se produjeron en Francia y en Europa durante el siglo XVI. Pero ese no es el único objetivo de este artículo, que buscará indagar en las raíces del conflicto, examinar las razones que nos permitan entender el inicio de un hecho que se extendió por varias provincias francesas y que implicó la matanza de miles de personas.

Preludio de la tragedia

Los primeros intentos de reforma religiosa en la Iglesia Católica francesa comenzaron en la década de 1520. Se trataba de intentos por «purificar» el sistema de culto y terminar con la práctica de conseguir dinero mediante la venta de servicios religiosos. En esta etapa, los reformistas buscaban una transformación pacífica de las doctrinas. La reforma, en sus inicios, fue sobre todo un asunto de círculos elitistas sedientos de certezas en un siglo donde reinaba la confusión. El objetivo de los reformistas era la restauración de la Iglesia original y no la promoción de un nuevo dogma. Esos primeros esfuerzos de restauración provocaron un choque psicológico lo suficientemente profundo como para preparar el camino hacia eventos como la Matanza de San Bartolomé.

El movimiento hugonote que, a principios del siglo XVI era simplemente conocido en Francia como La Reforma, tenía un fuerte carácter elitista, pero el descontento religioso que representaban contaba con adeptos entre los artesanos más pobres de las ciudades donde se combinaba con los movimientos de protesta económica provocando el miedo de las clases urbanas más pudientes. El coste de los servicios religiosos se convirtió en uno de los blancos favoritos de las críticas del movimiento, quienes trataron de transformar una de las principales atracciones del catolicismo en un asunto muy grave sobre el que lanzaban distintas acusaciones.

La doctrina religiosa hugonote tomó forma en oposición al catolicismo y se sostuvo en la defensa del retorno a las sencillas prácticas del evangelio cristiano. La defensa de la pureza moral, los llevó a exigir la eliminación de algunos elementos de la doctrina católica: el culto a María y a los santos, la misa, las oraciones de pago por los muertos y la presencia mágica de Cristo en la sagrada comunión. Los hugonotes insistían en el acercamiento directo a Dios. De aquí que rechazaran toda intervención semidivina. Para ellos la Virgen y los santos no tenían ninguna utilidad.

Los esfuerzos por crear una identidad protestante francesa comenzaron a tomar forma en la década de 1530. En 1536, apareció una doctrina oficial bajo la forma de L´Institution chrétienne de Juan Calvino. A fines de la década de 1550, los franceses que adherían a la doctrina calvinista tenían mucha más influencia que 30 años antes. En esta época comenzó a llamárseles hugonotes. Desde un comienzo debieron enfrentarse a la persecución religiosa. La persecución se extendía por distintas ciudades francesas, salvo en los territorios que quedaron bajo el dominio hugonote.

La primera expresión de los sectores católicos oficiales sobre las divisiones religiosas se emitió en la reunión de Estados Generales de 1560. que fue la primera que tuvo lugar desde 1484. Poco después de la apertura de los Estados Generales, en donde algunos referentes de la Iglesia Católica francesa amenazaron con la adopción de drásticas medidas para contrarrestar los movimientos sediciosos de los hugonotes, se produjo una reunión conocida como el coloquio de Poissy para resolver la disputa religiosa mediante la diplomacia. Pero en la Francia del siglo XVI las tensiones se agravaron y la búsqueda de una solución pacífica no se pudo llevar a cabo. Este asunto llevaría a los hombres a matarse unos a otros en las interminables Guerras de Religión (1562-1698). Las diferencias religiosas exacerbaron el conflicto entre ricos y pobres. Los enfrentamientos religiosos desembocaron en lucha de clases y la afiliación religiosa pasó a un segundo plano.

París se convierte en un baño de sangre

En la matanza de San Bartolomé, el 24 de agosto de 1572, quienes perpetraron los asesinatos fueron los pobres parisinos. Sus víctimas eran hugonotes ricos o sencillamente gente «acomodada». ¿Cómo explicar semejante hecho?

En la época del reinado del último rey Valois, las tensiones y las contradicciones en la alta política francesa alcanzaron un punto en el que el asesinato era el único camino efectivo para cambiar a los líderes políticos y sus políticas. Al mismo tiempo, la poderosa reina madre, Catalina de Medicis, y los principales líderes franceses creyeron que el jefe de la facción hugonote, el almirante Coligny, seguía una política potencialmente peligrosa para la monarquía francesa y para la misma Francia con el fin de favorecer sus creencias protestantes. Catalina y su hijo, el rey Carlos IX, dieron la bendición real a la matanza de la elite hugonote. Los ciudadanos de París, en especial el grupo más despreciable de entre los pobres, respondieron con regocijo, deteniendo sospechosos y descuartizándolos con cualquier medio que tuvieron a mano. Si se exceptúa el hecho de que había sido autorizada y legitimada, la matanza surgió de manera espontánea. Los asesinatos los llevaron a cabo grupos reducidos sin coordinación superior. Legitimado el asesinato, los asesinos ampliaron sus objetivos y mataron también a católicos ricos. La matanza se convirtió rápidamente en una forma de lucha de clases en lugar de una guerra religiosa. La religión sirvió como coartada para la expresión de otras formas de resentimiento.

La autorización del asesinato por parte de la corona, sacó a la superficie todas las formas de hostilidad asesina que estaban latentes entre la población de París de 1572. Había niños entre las víctimas, pero también entre los asesinos. Los responsables de la matanza no mostraron señales de remordimiento. En lugar de ello, se dio un fuerte sentimiento de alivio ante la evidente derrota de una peligrosa amenaza.
La Matanza de San Bartolomé dejó sin cabeza al movimiento hugonote, asesinó a muchos de sus leales seguidores y acabó con cualquier esperanza que aquellos hubieran podido albergar de conquistar Francia. Más de 20 años después, el Edicto de Nantes se convirtió en el documento que puso fin a las Guerras de Religión en Francia. Las fuerzas hugonotes y las fuerzas católicas llegaron a un acuerdo gracias a la mediación de Enrique IV. El acuerdo dio inicio a un periodo de convivencia civil en Francia. El documento sancionó la libertad de culto en privado y la posibilidad de que los hugonotes ocuparan cargos públicos, entre otros compromisos.

 

Bibliografía

MOORE, Barrington. «La pureza en los conflictos religiosos de la Francia del siglo XVI», en IDEM, Pureza moral y persecución en la historia, Barcelona, Paidós, 2001.
– Edicto de Nantes, 1598.