El fin de semana pasado ha fallecido inesperadamente el tenor Marcello Giordani. Según ha trascendido, la causa habría sido un ataque cardíaco sufrido mientras se encontraba en su casa en Augusta, Sicilia.

Nacido en Augusta en 1963 comenzó cantando en el coro de la iglesia de su ciudad natal, estudiando más tarde con Nino Carta, gracias a lo cual logró realizar su debut profesional en 1986 como el Duque de Mantua en Rigoletto, de Giuseppe Verdi, en el Festival dei Due Mondi en Spoleto. Cantó Rodolfo en La bohème, Giacomo Puccini, en Milán, dos años más tarde, a partir de lo cual gozó de una carrera ascendente no sólo en Italia sino también en el resto de Europa.

Debutó como Nadir en Les pêcheurs de perles, de Georges Bizet, en la Portland Opera, primera compañía con la que actuó en los Estados Unidos, país al que volvería recurrentemente. El Metropolitan Opera ha contado con él para 241 actuaciones, luego de su debut como Nemorino, en L’elisir d’amore, de Gaetano Donizetti, en el año 1993 durante la temporada de ópera en los parques del teatro. En 1995, debutó en el teatro, propiamente, en La Bohème.

Más adelante, hubo de reconstruir su técnica, tras el surgimiento de problemas vocales, para lo cual el director de orquesta Sir Georg Solti fuera fundamental, en tanto guía. Con él actuaría en Simon Boccanegra, de Verdi, en las que fueron las últimas funciones dirigidas por el maestro húngaro.

En 2010, Giordani creó la Marcello Giordani Foundation a fin de ayudar a jóvenes cantantes líricos en los comienzos de sus carreras. Sicilia cuenta, asimismo con la Marcello Giordani Vocal Competition, a partir del año 2011.