Read the article in English

Con estreno en el día de hoy en el Teatro Real en Madrid, la versión en concierto de la ópera de Verdi, Giovanna d’Arco, raramente escuchada y jamás interpretada en el teatro con anterioridad, cuenta con un elenco experto que incluye al legendario tenor Plácido Domingo en el rol barítono de Giacomo junto al ascendente Michael Fabiano como el Rey Carlo VII. «Amo estos Verdi tempranos. Giovanna d’Arco la ópera número 10 de las que he cantado de Verdi. No he llegado aún a la mitad siquiera, pero de a poco…», dice Fabiano en referencia a las veintiséis óperas del compositor de Busseto y el profundo interés del tenor en su escritura musical. Ganador del Premio Richard Tucker en 2014, la primera obra que interpretara en la Gala fue el aria y cabaletta de Corrado, Tutto parea sorridere… Sì! De Corsari il fulmine… from Il Corsaro, en cierto modo una declararción, augurando los proyectos por venir.

Este nuevo compromiso en España para Fabiano corona sus esfuerzos verdianos, apenas mes y medio después del lanzamiento de su primer álbum solista Verdi & Donizetti: Opera Arias, bajo el sello Pentatone. Contrario a muchos álbumes temáticos que se publican en estos días, la colección de arias curada por Fabiano rezuma una calidad ensayística, sin perder por ello pasión, acerca de cómo cantar Gaetano Donizetti tardío y Giuseppe Verdi, y cómo ambos estilos han informado el uno al otro.

Michael Fabiano.- De hecho, cuando escribí mis primeras notas, esa fue la palabra que utilicé: «Esto es un estudio sobre Donizetti tardío y Verdi temprano». Luego no seguimos exactamente esa línea, sino que nos abrimos un poco. Al principio, quería que fuera específicamente de 1840 a 1860. Así de preciso. Pero luego terminamos por abarcar desde 1835 hasta, luego, 1862, porque necesitábamos completar el álbum con música que fuera buena y apropiada. Decidí no agregar Nabucco, porque no había nada de Nabucco que cantar. Podría haber puesto Un giorno di regno  – lo pensé -, pero finalmente no lo hice. Habíamos planeado Attila originalmente. I due Foscari sí está en el álbum. I Masnadieri fue grabado a medias, pero nos quedamos sin tiempo.

– ¿Cuánto tiempo tuviste para grabar?
– Catorce horas a lo largo de días, pero muy ajustados en tiempo. Creo que esa ha sido la lección que he aprendido: la próxima vez que lo haga, habrá más tiempo para que descanse, porque grabar varios días seguidos no es fácil. La próxima vez quiero más tiempo entre sesiones. Fue duro.

– Hablas acerca de ello, de hecho, en el video promocional, que me ha resultado muy honesto. Hablas sobre la dificultad de mantener un cierto nivel de energía durante toda la grabación. ¿Cómo lograste manejarlo finalmente?

Michael Fabiano como el Duque de Mantua (Rigoletto) © ROH, foto de Catherine Ashmore

– Con café (risas). Fue una combinación de elementos. Primero, tuve que recordarme de la gravedad de lo que estaba haciendo, de modo que era en extremo consciente de que lo que estábamos haciendo era algo para la posteridad. Eso requirió una intensa concentración durante todo el tiempo. Lo segundo es que cada personaje que canté tenía cierto peso emocional, salvo el Duque en realidad, que requería una determinada intensidad de mi parte para que saliera bien. Si yo simplemente daba con las notas y el ritmo precisos y lo cantaba bien, estoy seguro de que a la gente no le hubiera gustado tanto el disco. De modo que sentí que debía imbuir el disco de pasión, y eso es algo que este álbum me ha enseñado, algo que debo aprender a medir mejor, porque puede de veras agotarme el hecho de tener que hacer nueve tomas de lo mismo en el estudio… como por ejemplo treinta compases de música, nueve veces distintas. Es pesado, y no puedo hacerlo todo el tiempo.

– En el video se te ve trabajando con Neil Shicoff. ¿Habías trabajado con él con anterioridad?
– Sí, Neil y yo trabajamos mucho juntos.

– ¿Qué dirías que aportó al álbum?
– En el film, dado que se trata más sobre mí que sobre Neil, no se ve. Neil hizo todo para que mi voz diera al máximo. Él cantó mucha de la misma música que yo he cantado en hasta ahora en mi carrera. Estoy adentrándome en Cuentos de Hoffmann este año, y él fue quizás el más grande Hoffmann desde 1985 en adelante, en mi opinión. Es un gran Cavaradossi, y es un gran Werther, y ha estado magnífico en La Juive. De modo que lo que recibo de él es algo de técnica vocal, pero sobre todo ‘¿Por qué cantas de este modo, y cómo lo haces?’, lo cual no se refiere necesariamente a la técnica, sino un abordaje al canto. Lo siento más un gurú que un maestro. Está por encima de la categoría de maestro de canto porque él ha hecho esto por 45 ó 50 años y sabe de los rigores de la escena y cuánta presión trae aparejada y que sólo saber cantar no es suficiente.

Ambos tenores comparten un abordaje al canto sumamente emocional y comprometido. Con ello en mente, Carlo VII pueda no resultar el personaje más adecuado para Fabiano en lo que respecta a su carácter, a pesar de la encendida cabaletta à-la-Trovatore con la que cierra el prólogo de la ópera; se trata de un rey un tanto anodino.

– Carlo es una especie de rey caído en esta ópera. No es ni un héroe ni un anti-héroe. Está enamorado de Giovanna, pero él no es un hombre dispuesto a morir por una causa, lo cual me agradaría más. Llega a ciertas circunstancias a través de Giovanna d’Arco. Ella es la verdadera heroína.

– Él es instrumental en la historia.
– ¡Absolutamente! Pero de modo pasivo. Ella es el elemento activo en la historia. En muchas óperas no resulta ser así con la mujer. Verdi amaba a las sopranos, de modo que tendía a dotarlas de la posición activa, aún cuando no tuvieran el rol protagónico. Carlo es una persona noble y un buen tipo, creo, y pelea por su país y todo eso, pero es ELLA quien carga con el peso de la ópera.

– Ahora bien, muchos especialistas han acordado en que no se trata de una de las óperas más inspiradas de Verdi.
– Ni siquiera a él le gustaba demasiado. Si lees sus cartas, verás que Giovanna d’Arco no estaba entre sus preferidas. No estaba contento con Oberto, odiaba Alzira, no le gustaba Il Corsaro, Giovanna d’Arco no era algo de lo que estuviera muy orgulloso. [I due] Foscari, por ejemplo, viene justo antes de Giovanna d’Arco, y amaba la primera. Alzira viene justo después y la odiaba. Así que estas dos, una detrás de la otra, no eran tan buenas.Luego vino Attila, sobre la que parece que estaba más contento, y luego Macbeth, su ópera número 10. Él la consideró una buena ópera.

Michael Fabiano en los ensayos de Giovanna d’Arco

– ¿Cuál dirías que es la diferencia más grande entre Foscari, que cantaste en Madrid en el pasado, y Giovanna d’Arco?
– Bueno, es interesante, porque se llevan apenas unos meses, ¿verdad? Giovanna d’Arco carece, en mi opinión, de una mirada musical progresista. En Foscari, por ejemplo, al principio de la segunda aria de tenor, Verdi usa apenas dos instrumentos de cuerda durante un interludio de minuto y medio. Suena a otra época. No suena a Verdi. Hay momentos como ese en  Foscari en que tienes la sensación de que está pensando en algo más, algo que no ha completamente terminado de dilucidar. Luego, Giovanna d’Arco parece volver a la fórmula de aria, scena, aria, scena, duetto, scena, trio con una scena de lamento, finale, ya sabes… la fórmula habitual del Donizetti tardío y Verdi temprano. Y no presenta aquí, en mi opinión, el pasaje hacia un nuevo período, hacia Luisa Miller, su ópera número 14. [Luisa] Miller es una ópera diferente en el último acto, un tipo de escritura distinta, ya que no frena, no hay un momento fijo en el que podamos comenzar aplaudir. Es claro que estaba haciendo otra cosa, justo antes de Rigoletto, Il Trovatore y La Traviata.

– Y aún antes del último acto, en términos teatrales, parece querer construir un nuevo tipo de atmósfera.
– Desde ya. Aún en la scena de Rodolfo en el segundo acto. La música entre el aria y la cabaletta es muy loca. No se trata del puente musical habitual que escuchas en otras obras. Stiffelio se siente, en mi opinión, como apenas un paso más… pero luego en Rigoletto, es claro que ha querido hacer algo más con la escena de la tormenta. El Duca se percibe como Verdi temprano, pero cuando Rigoletto canta, escucho a Verdi en una nueva dirección.

– ¿Por qué crees que vale la pena, entonces, interpretar Giovanna?
– Ante todo, creo que todas las obras de Verdi merecen ser interpretadas, cada uno de sus títulos, aún cuando se trate de óperas que a él mismo no le gustaran. Creo que toda su música debería ser escuchada porque aún con esos trabajos que no resisten el paso del tiempo, podemos comprender porque los otros SÍ lo han hecho. Si eres un líder en el gobierno o un miembro de Podemos o cualquier partido, si no entiendes tu pasado, no entiendes la actualidad, y por ende no entiendes el futuro. La observación es la misma para la ópera: si no entiendes lo malo, no puedes entender lo bueno.  De modo que creo que debemos actuarlas porque nos enseñará acerca de aquello que podemos hacer mejor al realizar sus grandes obras.

La próxima temporada expondrá el abordaje que de Hoffmann hará Fabiano en la Opéra de Paris, y en tanto ha decidido no continuar haciendo Il Duca di Mantova, comenzará poco a poco a perder algunas Bohèmes, dando paso a más Don Carlo (cantará el rol en París y Londres), Tosca y Un ballo in Maschera en temporadas futuras y más repertorio francés (seremos testigos de la transmisión en vivo de Manon desde el Met a fines de octubre junto a Lisette Oropesa en el papel principal).

Nicole Car y Michael Fabiano, Mimì y Rodolfo en La Bohème de Puccini © ROH, foto de Catherine Ashmore

El compromiso de Fabiano con la música excede por completo solamente a la escena. En el último tramo de nuestra entrevista, tuvimos la oportunidad de discutir acerca de la iniciativa educativa ArtSmart, fundada por él junto a John Viscardi, y de cómo surgió, tras el intento fallido de desarrollar una aplicación que permitiría a músicos obtener trabajos de último minuto. «No dirigí esta compañía tecnológica para suplantar a agentes, sino para complementar sus trabajos. Creamos una aplicación móvil, junto a un equipo de desarrolladores, y aprendí el arte de juntar dinero de capitalistas emprendedores, lo cual es sumamente duro. Sufrí rechazos horribles, a veces apenas 15 segundos después de haber comenzado a hablar, y fue finalmente un gran período de aprendizaje acerca de cómo presentarme ante esta gente.»

Fabiano confiesa que trabajar en el proyecto original implicó mucho dinero y tres veces más tiempo en él del que dedicaba a su carrera lírica, habiendo comenzado en 2012 y culminando en 2015, aún antes de que el app fuera siquiera lanzado, cuando sus ingenieros en sistemas solicitaron que se les duplicara el salario, a lo cual él no pudo hacer frente.  «Y luego pasé por este período de cuatro meses sin saber qué era lo que iba a pasar. Me pregunté a mí mismo, ‘¿Por qué hice esto?’ Y la razón era que había querido que los artistas se realizaran honrando su propia dignidad, sus estudios y su trabajo. Porque cuando la gente trabaja, siento que honran su dignidad.  Tengo la suerte de haber tenido un muy buen maestro al principio y gente que me apoyara a lo largo de mi carrera. Sí, tengo talento, acaso no el más grande talento del mundo, pero un buen talento, y la gente adecuada facilitando el trayecto. Mucha gente no tiene esa oportunidad.» Luego de sopesar varias opciones, resultó claro para Fabiano que podría establecer un nuevo programa para que artistas talentosos fueran integrados en el sistema escolar para educar a niños en el interior de las ciudades.

«De modo que lo motivó el programa, ArtSmart, no fueron los niños, sino artistas que necesitaban trabajar. Algunas de las personas que aportaron fondos y a quienes me había acercado en mi primer emprendimiento y que no estaban dispuestos a invertir en mí, en el momento en que dije ‘He comenzado una iniciativa educativa, ¿estarías interesado en participar?’, inmediatamente ya tenía cheques suyos por $25.000 sin siquiera haber tenido que hacer nada. Una locura. Pero de pronto el propósito había virado.»

El año próximo, enseñarán 20.000 clases a niños en 30 escuelas públicas alrededor de los Estados Unidos, operando durante el horario escolar habitual «junto a cada maestro, para que los niños comprendan que la música es fundamental en sus vidas.» En tanto el programa pretende mostrar a los niños, efectivamente, lo fundamental de la música en la cultura y en la vida, así como el hecho de que es un motor para el éxito, ArtSmart ofrece clases personalizadas. «Tenemos un maestro por cada estudiante. No enseñamos a un montón de niños. Un maestro está con un niño a la vez, y cada uno de estos niños, durante una hora a la semana, básicamente, tienen la oportunidad de ser ellos mismos con alguien en privado. Muchos de estos niños no tienen padres, viven en casas de acogida o con su abuela u otra persona porque sus padres están en prisión, de modo que el hecho de que tengan a alguien que les sirva de referente es… increíble.»

Sitio web de Michael Fabiano