Discos recomendados – Garanča, Degout, Kožená & Fabiano

Sol y Vida – Elīna Garanča (Deutsche Grammophon)

En Sol y Vida, la afamada mezzosoprano letona se suma a la larga lista de cantantes fascinados por composiciones populares latinoamericanas, emparentadas aquí, asimismo, con otras de origen ibérico e italiano.

Con arreglos elegantes que han hecho justicia tanto a la voz aterciopelada de Elīna Garanča como a las canciones elegidas, la mezzo hace gala una vez más de su acabadísima técnica, de su afecto por el repertorio elegido y de una inteligencia impar, cuidando de establecer mayormente las diferencias necesarias, en cuestiones idiomáticas y en cómo ha brindado su voz en cada una de las pistas del disco.

Si bien en las piezas cantadas en castellano, su acento permanece, sin modificaciones, más cercano al modo en que se pronuncia en la mayor parte de España, el material permite que aún temas originales de México o de Chile sean cantados de ese modo, sin pérdida en su impacto. De resultado más dispar, tan sólo en ese sentido, resulta la pista compuesta por el argentino Astor Piazzolla (Yo soy María, de la ópera María de Buenos Aires), en que esta María arrabalera habría ganado en empuje y una caracterización mejor delineada con un “yo” dicho al estilo rioplatense. Su vocalmente suntuosa interpretación de El día que me quieras, sin embargo, sí goza de una pronunciación a la porteña que resulta excepcional, allende de un sinfín de matices.

Acompañada por una excelente Orquesta Filarmónica de Gran Canaria, Granada, de Agustín Lara, en arreglo de su marido y director musical del disco, Karel Mark Chichon, al igual que en No puede ser (digno de mención, aunque haya sido originalmente escrita para tenor), de la zarzuela de Pablo Sorozábal La tabernera del pueblo, explotan su vena más operística. Hay otros tracks como La llorona, con delicado acompañamiento en guitarra y arreglos de José María Gallardo del Rey, en que Garanča demuestra cuidada atención a la palabra, recorriendo las coplas en voz más cercana al canto popular, grave, elaborando al fin y al cabo una de las más bellas versiones en disco de esta canción, animándose a gemir suavemente algunos tramos, declamando otros.

Son muy bellas, asimismo, las selecciones gallegas del disco, incluyendo la alegre Vai lavar a cara y la emblemática Lela, con sumo cuidado en la dicción de su lengua, al igual que las más internacionalmente populares Torna a Surriento y Core’ ngrato, por nombrar sólo algunas de las 17 pistas que componen el disco.

Berlioz: Harold en Italie, Les Nuits d’été (harmonia mundi)

Después de su grabación de la Symphonie fantastique en el 2010, François-Xavier Roth vuelve a dirigir a la agrupación de época Les Siècles en la singular sinfonía en cuatro partes Harold en Italie y en una versión orquestal del ciclo de canciones Les nuits d’été.

Fue justamente a partir de la mencionada Symphonie fantastique y la admiración que el violinista y compositor italiano Nicolò Paganini sintió por ella, que Hector Berlioz puso manos a la obra, a pedido del propio Paganini que había recientemente adquirido una viola Stradivarius, para crear lo que culminó por ser Harold en Italie. Para descontento de Paganini, Berlioz hizo de la viola la voz de Harold a lo largo de la pieza, pero jamás como participante en las acciones que representa, sino más bien como espectador más bien contemplativo y ensimismado que capaz de justificar una escritura que le permitiera lucir su virtuosismo…

El deambular melancólico de Harold está en esta grabación experta y sensiblemente presentado por el violista Tabea Zimmermann.

El ciclo Les nuits d’été había sido originalmente ideado para piano y voz. Aún así, la versión orquestal del ciclo ha ido ganando en popularidad, siendo habitualmente interpretado por voces femeninas, especialmente mezzos.

En esta oportunidad, la parte vocal es confiada a Stéphane Degout, quien sigue construyendo un encomiable corpus de registros discográficos, entre los que destacan el multipremiado Enfers, Histoires naturelles así como Poèmes d’un jour, lanzado en marzo de este mismo año. Degout impone una lectura delicada de la partitura, con impecable dicción y privilegiando una colocación siempre clara, con cierta liviandad ya desde la Villanelle de la apertura y, atento a la palabra, desarrollando una paleta de mayor profundidad en el devenir del resto del ciclo, manteniendo una emisión franca.

Il giardino dei sospiri – Magdalena Kožená (Pentatone)

Para su segundo disco con el sello discográfico Pentatone, la mezzosoprano checa Magdalena Kožená vuelve al repertorio barroco que lanzó su carrera.

El director Václav Luks explica en el cuidado librito que acompaña la presente edición que la idea original de este disco había comenzado en 2015, y de la mano de Karl-Ernst Hermann, para un concierto escenificado con el mismo repertorio. El dispositivo escénico consistiría en un jardín desde el que Kožená sería alternativamente testigo y partícipe del devenir musical de la velada. Los problemas de salud de Hermann forzaron a torcer los planes, cuyo resultado es este disco.

Il giardino dei sospiri, más que un disco de piezas diversas, es una colección de viñetas, en tanto que se centra en cantatas seculares de varios compositores barrocos, pintando una serie de microcosmos igualmente contrastantes. La única excepción, en todo caso, podría considerarse el aria Ombre, cure, sospetti, del oratorio Atalia de Francesco Gasparetti, que, de todos modos, registra tantos cambios de humor como las cantatas de Georg Friedrich Händel, Leonardo Leo, Benedetto Marcello y Leonardo Vinci aquí presentadas.

Kožená se desempeña con su habitual justeza rítmica y de tono, con una voz cálida que ha ganado en profundidad con el correr de los años, y manteniendo su brillo y color acostumbrados. Aún cuando parte de la crítica acuse una cierta falta de medios, muy por el contrario, su compromiso con la interpretación y su técnica son, una vez más, irreprochables.

Václav Luks está al frente de una soberbia Collegium 1704 que arranca sonidos prístinos a piezas que, incluso en algunos de los casos, jamás habían sido interpretadas desde su composición. Aunados a Kožená cumplen con su cometido: permitirnos adentrarnos en el dispositivo a la vez salvaje y sutil del jardín que se han propuesto (re)crear.

Verdi & Donizetti: Opera Arias – Michael Fabiano (Pentatone)

El tenor estadounidense Michael Fabiano es uno de los jóvenes músicos de quien ya esperábamos un lanzamiento solista, y ha ocurrido de la mano del sello Pentatone, en una cuidada edición a la altura de los méritos del cantante.

El álbum incluye una serie notas breves acerca de cada una de las arias interpretadas a cargo de Geoffrey Riggs, que resultan fascinantes, a la vez que coherentes con la propuesta de Fabiano de rastrear un estilo (o sus variaciones) de canto en plena transición, y en consecuencia reflotar la figura de los cantantes para quienes los roles fueron escritos.

En palabras del propio Fabiano, “Una escucha atenta de Ernani y Poliuto en conjunto, revela una simbiosis en la sonoridad de ambos compositores.” Giuseppe Verdi y Gaetano Donizetti se constituyen menos en la excusa perfecta para el lucimiento de Fabiano que en el objeto de un verdadero estudio estilítico, allende la pasión innegable que rezuma el disco de principio a fin.

Con la excelente dirección de Enrique Mazzola (quien ya este año se había lucido con la dirección orquestal del nuevo disco solista de la soprano Julie Fuchs con Deutsche Grammophon), a cargo de la London Philharmonic Orchestra, el álbum recorre obras que van desde 1835 (Lucia di Lammermoor, de Donizetti) a 1862 (versión primera de La forza del destino, de Verdi), con un Edgardo eminentemente lírico que ya anticipa un pulso y una teatralidad que se transformarían en el corazón de la obra verdiana. El furor inusitado en el Poliuto donizettiano aquí perfectamente retratado en Veleno è l’aura ch’io respiro… Fu macchiato l’onor mio… Sfolgorò divino raggio, se espeja (como lo anticipara el tenor) en Odi il voto… Sprezzo la vita de Ernani (aria de dimensión heroica compuesta por Verdi a posteriori del estreno de la ópera para el tenor Nicola Ivanoff, y una de las cumbres del presente disco, sin lugar a dudas).