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[Nota del editor: El siguiente es un mensaje escrito por la soprano Iréne Theorin pocas semanas antes a comenzar los ensayos para Turandot de Giacomo Puccini en el Teatro Real de Madrid, y que aquí publicamos junto a una entrevista que hemos realizado días antes del estreno.]

 

Turandot es un personaje que amo, que adoro. Es fuerte y extravagante. Es también uno de esos roles que me permiten usar los más espectaculares atuendos. Hice mi debut en el rol hace más de 10 años y desde ese momento he realizado más de 100 representaciones.

Mi primer contacto con la ‘princesa de hielo’ fue cuando fui cover para Liù mientras era estudiante de ópera, hace muchos años. Nunca llegué a actuar como Liù, dado que debuté en la misma producción como Turandot. Era una puesta bella y tradicional, en la que sin embargo se me otorgó generosamente la confianza y el espacio para poder desarrollar mi propia Turandot, con todas las capas que siempre había sentido que ella tenía. Se encuentra atrapada por las tradiciones de su sociedad y está aterrorizada de ser forzada a contraer matrimonio, situación que podría resultar en que sea utilizada, no escuchada y terminar sola. Cuando llega Calaf, ella siente amor a primera vista. Al principio, yo pensaba en Turandot como alguien capaz de abrir la boca sólo para gritar o quejarse. Y existía un propósito, por cierto, en el hecho de que haya sido escrita de modo tan áspero. Ahora bien, no creo que sea fría como el hielo o descorazonada… desde el principio, todo lo hace desde el temor, desde la rebeldía, ya que estoy segura de que en el momento primero en que ve a Calaf, algo hace ‘clic’; ya está enamorada. Interpreté a Turandot en una producción en la que casi da ella misma las respuestas a Calaf; ella quiere que él sea ‘el elegido’.

De veras me encanta interpretarla, pero sobre todo con el final tradicional de Alfano. De hecho, es el que haremos aquí, con los cortes de Toscanini. Creo haber hecho todo tipo de finales. Incluso sin final, luego de que Liù muere y la música de Puccini se detiene, lo cual siento que no es beneficioso para Turandot en cuanto personaje. En el caso del final de Berio, Turandot culmina con sentimientos muy similares a los que tenía al comienzo de la ópera. Y si se realizan demasiados cortes al final de Alfano, también se pierden muchos colores del personaje, así como la humanidad que creo que tiene.

Es interesante que, para una producción futura, me han consultado si haría el final original, más largo, de Alfano. Ahora tengo unos 15-20 minutos de nueva música por aprender.

Ahora, cómo la retratará exactamente está producción, es algo que aún se encuentra en progreso. Es siempre interesante involucrarse en nuevas producciones y ansío que llegue el momento de mi debut en el Teatro Real.

Un tiempo atrás, de hecho, recibí un email del equipo de producción con una solicitud de lo más inusual: “Por favor, envíenos fotos de su cuello desde diversos ángulos”. De modo que estoy sumamente entusiasmada, dado que me encantan las sorpresas, aún luego de 20 años en el negocio.