“La noche no quiere venir para que tú no vengas, ni yo pueda ir. Pero yo iré, aunque
un sol de alacranes me coma la sien” (1)

Sobre la obra

Inspirado en la casa de su vecina, Frasquita Alba y sus hijas, en Valderrubio (Granada), el joven Federico escribió su última obra, La casa de Bernarda Alba, en 1936. Se estrenó póstumamente en 1945, en el Teatro Avenida de Buenos Aires gracias a su amiga, y actriz en muchas de sus obras, Margarita Xirgú. A partir de allí, se convertiría en una obra de culto hasta nuestros días, pese a retratar aspectos de la sociedad rural española de comienzos del siglo XX. Cuenta, además, con versiones en distintos formatos que oscilan entre el flamenco, el ballet, el audiovisual y el lírico.

Hasta el 22 de noviembre pasado, el Teatro de la Zarzuela en Madrid presentó el estreno, con música de Miquel Ortega, de una nueva versión lírica para orquesta de cámara. Con libreto de Julio Ramos, basado en la obra original de Federico García Lorca y dirección escénica de Bárbara Lluch. Los textos originales de la obra fueron interpretados por las cantantes líricas españolas Nancy Fabiola Herrera, Carmen Romeu, Carol García, Merifé Nogales, Belén Elvira, Berna Perles, Milagros Martín y por el barítono Luis Cansino en el rol de Poncia. Cabe destacar que el mismo Lorca actuó en la Zarzuela, en el estreno de Los cuernos de Don Friolera, de Valle Inclán, el 14 de febrero de 1939 (2), meses antes de ser fusilado por el franquismo, en plena Guerra civil española; por lo que el estreno de esta nueva versión de La casa de Bernarda Alba allí resultó ciertamente emotivo.

La obra retrata con crudeza los prejuicios, mandatos y expectativas depositadas en las mujeres, en un pueblo andaluz en las primeras décadas del 1900. Como indica el título, la casa es de Bernarda; es ella quien manda. Sin embargo, resulta paradojal que, en una casa comandada por una mujer, una casa llena de mujeres, un matriarcado, sucumban todas ante la lógica patriarcal que infunde la propia Bernarda. Más aún, teniendo en cuenta la ausencia de personajes masculinos en la obra. Es atinado decir que, entonces, es ella la que ocupa el lugar de “El patriarca”. Para la puesta estrenada recientemente, incluso fue evaluada la posibilidad de que el personaje fuera encarnado por un hombre. Finalmente, fue Poncia quien hubo de ser interpretada por un barítono. En palabras de Daniel Bianco (en la conferencia de prensa, brindada en la Zarzuela antes de que la puesta fuera estrenada) se aclaró que la idea de usar un barítono para Poncia, que es quien se atreve a hablar frente a frente con Bernarda y criticarla, que tiene su misma edad y le sirve desde hace muchos años, fue considerada a modo de equiparar su brío. Es verdad que Adela también confronta con su madre, pero pese a rebelarse ante lo establecido, no sobrevive.

Adela: ¡No, no me acostumbraré! Yo no quiero estar encerrada. No quiero que se me pongan las carnes como a vosotras. ¡No quiero perder mi blancura en estas habitaciones! ¡Mañana me pondré mi vestido verde y me echaré a pasear por la calle! ¡Yo quiero salir!(3)

Pepe el Romano, el personaje aludido

Si bien Pepe el Romano no aparece físicamente en la obra, cobra tal dimensión que en función de su existencia se organiza gran parte de la acción. Es quien propone matrimonio a Angustias, que goza de mejor posición económica respecto de sus hermanas, debido a lo heredado por su padre (lo que genera envidia entre ellas) y paralelamente mantiene encuentros clandestinos con Adela, la hermana menor. Él logra sobrevivir. Sin embargo, ella, sólo por suponer que su amante está muerto, se mata. Su muerte refleja, que no hay vida posible sin el otro, sin un hombre.

Esto aparece también en la idea de la soltería, del fracaso de la vida femenina sin matrimonio, del pedido de mano como legitimador de la condición de mujer “realizada”. De entre las hermanas, Angustias goza de tal condición, aunque sea por conveniencia. Su propia sangre se llena la boca diciendo que si no tuviera dinero no tendría prometido, uno que además es un hombre codiciado por otras mujeres en todo el pueblo.

El último drama de Lorca retoma, también, elementos simbólico-poéticos ya utilizados por el autor previamente, como los caballos, los astros o la luna. No en vano, los encuentros entre Adela y Pepe se sitúan en el corral, donde se encuentran los caballos, que simbolizan la energía sexual. También la energía contenida en la casa, lo reprimido. Hace un calor infernal y las hijas de Bernarda están obligadas a permanecer encerradas, sin contacto con nadie más.
Los astros, símbolo de deseo y erotismo, aparecen igualmente.

Amelia: ¡Qué noche más oscura!
Adela: No se ve a dos pasos de distancia.
Martirio: Una buena noche para ladrones, para el que necesita escondrijo.
Adela: El caballo garañón estaba en el centro del corral ¡Blanco! Doble de grande, llenando todo lo oscuro.
Amelia: Es verdad. Daba miedo ¡Parecía una aparición!
Adela: Tiene el cielo unas estrellas como puños
Martirio: ésta se puso a mirarlas de modo que se iba a tronchar el cuello.
Adela: ¿Es que no te gustan a ti?

El “qué dirán” es otro de los ejes que despunta. Sobre su madre, Bernarda aclara:

Bernarda: Ve con ella y ten cuidado que no se acerque al pozo.
Criada: No tengas miedo que se tire.
Bernarda: No es por eso… Pero desde aquel sitio las vecinas pueden verla desde su ventana.

Y al final, luego de la muerte de Adela, ordena que se sostenga que su hija ha muerto virgen.

Bernarda: Y no quiero llantos. La muerte hay que mirarla cara a cara. ¡Silencio! (A otra hija) ¡A callar he dicho! (A otra hija) Las lágrimas cuando estés sola. ¡Nos hundiremos todas en un mar de luto! Ella, la hija menor de Bernarda Alba, ha muerto virgen. ¿Me habéis oído? ¡Silencio, silencio he dicho! ¡Silencio!

Sobre la puesta

No es extraño pensar la obra original desde una perspectiva musical. El mismo Lorca comenzó su formación artística no por los senderos de la literatura, mas por los musicales. De hecho, es conocida su amistad y proyectos conjuntos con Manuel de Falla “La amistad de Falla seguiría orientando a Federico García Lorca a la hora de reconciliar las nuevas corrientes estéticas con las formas populares. En 1923, Falla y Lorca estaban colaborando en una opereta lírica, Lola, la comedianta, nunca terminada” (4) y previamente, en 1922 habían inaugurado el Primer concurso de cante Jondo de Granada.

En la propuesta de Ortega (confeso, acérrimo admirador del autor), la música opera de forma inesperada, es un personaje más, al igual que la casa. “La estructura de la obra tanto en lo musical como en la escritura para la voz -basada en el arioso, en el recitativo melódico- es tributaria del verismo italiano, de Menotti y sobretodo, Puccini, compositor por el que Ortega tiene especial admiración, aunque también he (sic) encontrado ecos straussianos y momentos de folklore andaluz. La música es tonal, se aleja del vanguardismo, pero es moderna, es decir no suena anticuada ni apolillada. Una música ecléctica en cierto modo y ante todo, teatral, al servicio del drama y la exposición de atmósferas.” (5) La puesta y el vestuario, de corte realista nos situaron en esta casa típicamente granadina y rural, en tanto que lo sonoro daba cuenta de lo disruptivo (y sumamente atractivo) de las relaciones dentro de ella, para acompañar y enfatizar la acción, junto con las voces de las intérpretes. Si bien, casi en su totalidad, los textos son cantados, resultan interesantes los momentos en que los textos son dichos. Es el caso de la madre de Bernarda, que recayó en los hombros de la actriz Julieta Serrano, quien es la que aportó esta variante sonora e interpretativa con magistralidad. Sus apariciones resultaron muy enriquecedoras, pudiéndose apreciar su comprensión del drama y su frescura para interpretar a un personaje que se encuentra en un estado mental de insanía y que dice sin velos las verdades de la casa. Las que nadie quiere oír.

María Josefa: …”Yo quiero campo. Yo quiero casas, pero casas abiertas, y las vecinas acostadas en sus camas con sus niños chiquitos, y los hombres fuera, sentados en sus sillas. Pepe el Romano es un gigante. Todas lo queréis. Pero él os va a devorar, porque vosotras sois granos de trigo. No, granos de trigo no. ¡Ranas sin lengua!

Cabe destacar la labor escenográfica de Ezio Frigerio, que diseñó una casa especial para albergar la acción y que, además, guarda similitudes con la casa original, con sus paredes blancas de cal, su austeridad, sus varios cuartos aislados y su gran portón, que separa a las hijas de Alba de los hombres, de los sueños, de la libertad.

NOTAS

(1https://www.poeticous.com/federico-garcia-lorca/la-noche-no-quiere-venir?locale=es

(2) Rodrigo, Belén. El último escenario de Lorca antes de ser fusilado, https://www.abc.es/espana/madrid/abci-ultimo-escenario-lorca-antes-fusilado-201811250202_noticia.html

(3) Lorca, Federico. La casa de Bernarda Alba, http://www.biblioteca.org.ar/libros/157286.pdf

(4) Maurer Cristopher. Biografía. Una vida en breve. Fundación Federico García Lorca, http://www.garcia-lorca.org/federico/Biografia.aspx?Sel=Granada%20y%20Manuel%20de%20Falla

(5) Chamorro Mena Raúl. «LA CASA DE BERNARDA ALBA» DE MIQUEL ORTEGA EN EL TEATRO DE LA ZARZUELA, https://www.codalario.com/la-casa-de-bernarda-alba/criticas/critica-la-casa-de-bernarda-alba-de-miquel-ortega-en-el-teatro-de-la-zarzuela_7496_5_22962_0_1_in.html