Bajo el influjo de los Lusiadas

Com que voz chorarei meu triste fado
Que em tão dura paixão me sepultou
(…)
De tanto mal, a causa é amor puro
Devido a quem de mim tenho ausente(1)

 

El reconocido poeta portugués del siglo XVI, Luis Vaz de Camões, llama Los Lusiadas (término acuñado por el humanista André de Resende(2) ) a su oda/obra portuguesa, en formato de epopeya. Según cierta leyenda, los portugueses son los lusiadas, es decir, hijos de Luso (hijo del dios Baco, conquistador de Lusitania: territorio que devendría, luego, en Portugal).

En el ciclo de canciones, pronto a ser escenificado, COM QUE VOZ, “obra deliberadamente arraigada en el mundo siempre nostálgico y utópico del fado”(3) , que el compositor italiano Stefano Gervasoni, presentará en octubre próximo, programado por el Teatro Real de Madrid en el espacio Matadero, se rescata parte de la lírica más poderosa de Portugal: la poesía de Luis Vaz de Camões y las letras de una decena de fados interpretados, originalmente, por Amália Rodrigues.

La relevancia cultural del fado como género musical y poético es tal que fue declarado patrimonio inmaterial de la Humanidad, por la UNESCO, en 2011. Y cuenta, en Lisboa, con un museo propio, el Museu do Fado, en el mítico barrio fadista de Alfama.

En 2010, mientras intentaba aprender portugués de Portugal, me topé con el fado e, indefectiblemente, con Amália Rodrigues. Quedé deslumbrada, y producto de esa impresión intenté escribir una obra de teatro (inconclusa) que me llevó Lisboa. Allí, visité el río Tejo, el Museu do Fado, los barrios típicos de la ciudad: Alfama, Bairro Alto, Chiado, entre otros. Asistí a las típicas casas de fado (no a las turísticas, sino a las más sencillas, donde los cantantes quizás son taxistas que hacen un alto en su trabajo para ir a cantar un momento, y luego retornar a su rutina). Recorrí la ciudad, me enamoré. Sentí alegría y nostalgia cuando me fui. Es que el espíritu del fado sobrevuela el aire de Lisboa, y su esencia da cuenta de la Saudade portuguesa. El sentimiento de añoranza por lo que se perdió o no se llegó a tener, de soledad. Generalmente, sus letras hablan de amor, desengaños, despedidas, aunque también hay algunas canciones que resultan más alegres y reflejan costumbres cotidianas. Se lo asocia en sus comienzos a los barrios marginales de Lisboa, cercanos al puerto. Luego, surge el fado de Coimbra, cantado únicamente por hombres y asociado a la Universidad de dicha ciudad. A lo largo del siglo XX, comienza a ser escuchado también en los círculos burgueses y aristocráticos. Alcanza popularidad internacional, de la mano de Amália Rodrigues, en cuya figura me detendré luego. Si bien hay varias teorías sobre su origen, podría tratarse de una mixtura de todas ellas. Sus comienzos se datan en el inicio del siglo XIX y se lo asocia a los cantos de las gentes de mar (al Oeste y al Sur, Portugal está rodeado por el Océano Atlántico). También se supone que podría haber surgido, producto de la influencia cultural afro-brasileña, en el territorio portugués, post colonización, ya que en el Brasil colonial existía una danza cantada llamada fado, de origen africano.

Una teoría más antigua, relaciona sus raíces con la ocupación mora en el siglo VIII, en la península ibérica, hallando similitudes musicales entre el Fado y las canciones árabes melancólicas.

“El fado portugués nació en Lisboa, pero guarda estrecha relación con otras músicas hispánicas como el flamenco y el tango”, expresa Daniel Gouveia, historiador, autor e intérprete de fado(4).
No obstante, la teoría más idílica y preferida es la que lo asocia al mar. En Historia del Fado (1903), el autor Pinto de Carvalho, toma como referencias las experiencias y viajes marítimos, los sentimientos asociados a esto, como el miedo y la tristeza (Lencastre de Bragança. 2015).

Originalmente, el término fado, del latín fatum, se asociaba a la idea de Destino. Es a comienzos del siglo XIX, que comienza a designar también el estilo musical, emblemático de Portugal.
Se cantaba, principalmente, en tabernas, calles, cafés y, claro, casas de fado. El acompañamiento musical típico consiste en una viola (guitarra española) y una guitarra portuguesa. Generalmente, los músicos están sentados y el o la cantante, de pie. Otra característica es que quien canta, habitualmente, lo hace con ojos cerrados.

La esencia del fado, aparece en varias letras:

“Amor, celos, ceniza y fuego, dolor y pecado.
Todo esto existe; todo esto es triste; todo esto es fado”(5)

“O Fado nasceu um dia
Quando o vento mal bulia
E o céu o mar prolongava
Na amurada dum veleiro
No peito dum marinheiro
Que, estando triste, cantava”(6)

El fado nació un día /Cuando el viento agitaba (o bullía)/ y el cielo el mar prolongaba/ En la amurada de un velero/ En el pecho de un marinero/ Que estando triste cantaba.

Sin embargo, como decía Amália Rodrigues “o Fado é um mistério. Nunca ninguém vai conseguir explicá-lo!”

Su hermana Celeste, fadista como ella, aclara en una entrevista: “La calle y la noche son las verdaderas escuelas del fado, porque esta música no se aprende, se siente. Puedes aprender la música y las letras, pero el fado no se enseña ni se aprende, el fado se vive. Y la vida es la única escuela del fado.”(7)

En carne propia experimenté, en un intento por aprender a cantar Fado, que se canta desde el fondo del ser. Y la voz, más allá del registro vocal de cada intérprete, en una misma canción puede fonar en más de un resonador, cambiando de tono abruptamente. Si bien, el canto en el fado no tiene tanto desarrollo como otras técnicas, cuenta con una vasta tradición de cantantes y artistas. Cabe destacar que en 2016, un grupo de investigadoras de la Universidad de Aveiro realizaron un estudio con varios cantantes para obtener información respecto de la técnica de canto y particularidades de las distintos cantantes. “Dada la visibilidad y las exigencias artísticas nacionales e internacionales de los fadistas, se volvió pertinente estudiar esta voz, de forma que se les proporcione apoyo clínico, pedagógico y artístico con evidencia científica.” […] “Al contrario de los cantantes líricos, que poseen formación superior, los fadistas tienen apenas lo que llaman la escuela de la vida y el acompañamiento clínico preventivo es raro, lo que puede dar origen a patologías difíciles de tratar.”(8)

 

Amália
Nació en Lisboa, el 23 de Julio de 1920, según su partida de nacimiento, y el 1 de Julio, según ella. Criada por sus abuelos, luego de que sus padres se instalaran fuera de Lisboa para trabajar en el campo, comenzó a cantar Fado desde pequeña. “A los cuatro años ya cantaba lo que me enseñaba mi abuela. Canciones de su tierra.”(9) Su primera presentación oficial fue en los años 30, en los festejos “Dos Santos Populares”, en Lisboa. En 1943, cantó por primera vez fuera de su país, en Madrid, desplegando una carrera que la llevaría a actuar en los cinco continentes, dando a conocer al mundo la belleza fadista.

Amália Rodrigues – Imagen cedida por el Museu do Fado, Lisboa

No puedo describir su voz, tan dulce, como aguerrida. Visceral. Colosal. Desmedida.

La primera canción que escuché fue Ai, Lisboa.

Ai Lisboa
Terra bem nobre e leal
És o castelo, a proa
Da velha nau portugal
Ai Lisboa
Cheiram a sal os teus ares
Deus poste as onda aos pés
Porque és, tu a Rainha Dos Mares”(10)

Ai, Lisboa/ Tierra tan noble y leal/ Eres el castillo, la proa/ de la vieja nave / del viejo barco, Portugal
/ Ai, Lisboa/ Huelen a sal tus aires/ Dios puso las olas a tus pies/ porque eres la reina de los mares.

Además de cantar, actuó en cine y teatro, escribió poemas y canciones. Por cuestiones amorosas, intentó suicidarse al menos tres veces. “Estoy desprendida de la vida, y si no cantara ya estaría muerta” […] “Siempre he sido una persona desencantada, desilusionada. Demasiado idealista. Tengo toda la angustia, toda la soledad. Todo lo que necesita el fado”, dijo en una entrevista, en 1990.(11)

En alguna oportunidad dijo que : “”El fado es un misterio. Como el flamenco. Tiene profundidad y hace pensar, sufrir, llorar“ . Pese a su talento y popularidad, hubo un período en que fue sospechada de simpatizar con el régimen salazarista, que finalizó luego de la revolución de los claveles, en 1974. No obstante, luego se supo que Amalia, en las antípodas de esa acusación, colaboraba con el partido comunista. El mismo Saramago, sin ser un gran seguidor suyo, lo aseveró en una entrevista otorgada al diario El país, en 1999.(12)

Cuatro siglos antes de Amália, Luis Vaz de Camoes escribía:

Amor é um fogo que arde sem se ver;
É ferida que dói, e não se sente;
É um contentamento descontente;
É dor que desatina sem doer.

Amor es un fuego que arde sin verse/ Es herida que duele y no se siente/ Es contentura descontenta/ Es dolor que desatina (o lastima) sin doler.

Si obviamos la referencia temporal, podríamos confundirnos fácilmente con una letra de fado. Es que más allá de la cronología, el ser portugués tiene una característica intrínseca: está rodeado por el mar, culpable de la belleza y del sentimiento de añoranza que lo impregna y caracteriza.

En el fado tradicional, los músicos pueden estilar, que quiere decir improvisar. Quiero convidarlos a degustar con sus propios sentidos (ya que yo estaré en Buenos Aires) cómo resulta el estilismo del conjunto comandado por Gervasoni, a partir de la lírica de dos de los más sensibles artistas portugueses: Rodrigues y Camões; y la mística de la ya mencionada saudade portuguesa.

 

NOTAS AL PIE:

(1https://www.vagalume.com.br/amalia-rodrigues/com-que-voz.html
(2) André de Resende es considerado el padre de la arqueología portuguesa. “Desarrolló una importante labor como ideólogo del Renacimiento, como pedagogo y divulgador de estudios latinos y griegos,
dejando una vasta producción literaria, compuesta en latín y portugués.” (García Seco, 2015)
(3https://www.teatro-real.com/es/temporada-18-19/opera/com-que-voz
(4https://www.lne.es/oviedo/2017/05/13/daniel-gouveia-fado-familia-flamenco/2103707.html
(5https://www.letras.com/amalia-rodrigues/416220/
(6https://www.letras.com/amalia-rodrigues/230939/
(7https://www.publico.es/culturas/fado-no-color-politico-suspiro.html
(8https://uaonline.ua.pt/pub/detail.asp?c=45800&lg=pt
(9https://elpais.com/diario/1990/02/15/cultura/635036411_850215.html
(10https://www.letras.com/amalia-rodrigues/ai-lisboa/
(11https://elpais.com/diario/1990/02/15/cultura/635036411_850215.html
(12https://elpais.com/diario/1999/10/08/cultura/939333615_850215.html

 

FUENTES CONSULTADAS:

– Marková, Tereza. Fado do Século XX. 2017. https://theses.cz/id/aszu20/Markov_bc_hotovo.pdf
– García Pindado, Sandra. La voz del fado: una propuesta de análisis del canto de Amália Rodrigues. http://uvadoc.uva.es/bitstream/10324/15507/1/TFG_F_2015_3.pdf
– Mendes, Ana P.. Acoustic and Phonatory Characterization of the Fado Voice. https://www.jvoice.org/article/S0892-1997(12)00162-2/abstract
– De Penedo, Luiz Felipe. Fado tradicional de Lisboa. https://lisboanoguiness.blogs.sapo.pt/61772.html
http://www.museudofado.pt/personalidades/detalhes.php?id=262
– Lencastre de Bragança, João Maria . Quando o Fado é Confissão “E na minha confissão/vão as rimas do meu fado”. 2015. FACULDADE DE LETRAS. UNIVERSIDADE DE LISBOA.